Extraño fenómeno "Watermelon snow" o "Glaciar de Sangre"
Tijuana, B.C., Junio 15.- ¿El hielo se tiñe de rojo?; Cuando llega el verano en Francia, la nieve blanca se comienza a derretir y en lo alto de los Alpes franceses el manto blanco comienza a tomar un ligero tono rosa hasta alcanzar un rojo intenso. Un fenómeno que ha recibido muchos nombres, desde ‘nieve de sangre’ o 'nieve de sandia', entre otros.
Este fenómeno, tiene un origen en la naturaleza y el responsable de esta coloración son unas microalgas que afectan a la tonalidad de la nieve mediante su pigmentación. Esta variación de color permite a las algas absorber mejor la luz del sol y por tanto facilita la fotosíntesis.
Científicos apuntan a que esta floración repentina de algas en la nieve no es una buena señal y que el motivo podría ser el cambio climático. Aunque se trate de un fenómeno 100% natural y sea extraño, ya había sucedido en diferentes partes del mundo, en los últimos años la aparición de estas algas se ha multiplicado.
En Estados Unidos, en la zona montañosa de California, y también en las montañas de Colorado, lo de la nieve rosa es un fenómeno tan usual como evidente. Fue allí donde el fenómeno quedó bautizado como Watermelon snow, nieve sandía, y no solo por el color, sino porque su sabor es parecido al de la sandía, dulce y refrescante. Las personas que han podido comprobar esto también han podido comprobar que la ingesta de nieve rojiza provoca diarrea. Como no podía ser menos, la alteración intestinal viene acompañada por deposiciones líquidas de color sandía.
La floración repentina de algas en la nieve no es un tema estudiado a profundidad, por eso, un grupo de científicos ha viajado recientemente a los Alpes como parte de un proyecto de expedición para estudiar estos misteriosos organismos.
Las microalgas transmitidas por la nieve ayudan a formar la base de la red alimentaria de un ecosistema montañoso y probablemente reaccionen a la contaminación y al cambio climático de manera similar, explica Eric Maréchal Coordinador de AlpAlga y director del Laboratorio de Fisiología Celular y Vegetal en Grenoble, Francia.
Mediante el análisis de las algas en distintas locaciones y una comprobación de ADN han descubierto que estas algas podrían ser un peligro para el ecosistema. “Al igual que las microalgas que habitan en océanos, lagos y ríos, las microalgas transmitidas por la nieve ayudan a formar la base de la red alimentaria de un ecosistema montañoso y probablemente reaccionen a la contaminación y al cambio climático de manera similar", indicó Maréchal.
El estudio, fue publicado en Frontiers in Plant Science, donde se cataloga las distintas especies de alga, indicando que algunas prefieren elevaciones y se han adaptado a las condiciones específicas de esa altura; sin embargo, de todos los hallazgos, el más preocupante es que la pigmentación de todas estas algas, al absorber mejor luz solar, hace que la nieve se derrita más rápido.
“Así como la contaminación rica en nutrientes alimenta la proliferación de algas en el océano, los nutrientes entregados a la cima de la montaña en forma de precipitación y viento podrían, en teoría, alimentar la proliferación de algas en los Alpes. El aumento de los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera teóricamente también podría estimular el crecimiento de las algas”, asegura Maréchal, el coordinador de AlpAlga.
“Esto está bien para las algas, pero estos cambios podrían desencadenar un efecto dañino de bola de nieve en el ecosistema circundante”, añade.
Los científicos llevaron a su laboratorio distintos especímenes de algas con la intención de comprobar si las acciones humanas que disparan la aparición de algas en el mar, alteraciones del clima, calentamiento global o aportación de nutrientes, también se aplican a su contraparte de climas nevados.
“No está claro si, al igual que con las floraciones de algas transmitidas por el océano, el cambio climático y la contaminación harán que la nieve roja aparezca con más frecuencia, potencialmente en detrimento de otros organismos en el medioambiente”, explica Maréchal.
Estas líneas de investigación no solo deberían desentrañar los misterios ‘la nieve de sangre’, sino también brindar información sobre cómo el ecosistema de los Alpes podría cambiar a medida que el clima se calienta, añadió Eric.
Debido a las limitaciones de este estudio aún habrá que esperar más para estar seguro sobre el papel de las algas de nieve. En una próxima expedición a finales de este mes, el equipo planea establecer un sitio de investigación a largo plazo donde puedan rastrear las floraciones de algas a través de las estaciones cambiantes. Analizarán los gradientes entre la nieve blanca y roja, para ver qué condiciones causan que ocurran las floraciones, y tomarán muestras de células de algas para cultivarlas en sus laboratorios.
“Estas líneas de investigación no solo deberían desentrañar los misterios ‘la nieve de sangre’, sino también brindar información sobre cómo el ecosistema de los Alpes podría cambiar a medida que el clima se calienta”, finalizó Maréchal.