El agua como reto del Mundial 2026: la crisis hídrica que conecta a Sudáfrica y México
En 2018, Ciudad del Cabo estuvo a punto de convertirse en la primera gran ciudad del mundo en quedarse sin agua potable. Cuatro millones de personas fueron limitadas a 25 litros diarios por habitante. Hoteles retiraron tapones de bañeras, restaurantes redujeron operaciones y la ciudad modificó su rutina.
Ocho años después, el país se prepara para recibir el Mundial de 2026, mientras ciudades sede viven cortes de agua y desabasto. El partido inaugural entre México y Sudáfrica, que se jugará el 11 de junio en el Estadio Banorte, ya no parece solo una coincidencia deportiva, también enfrenta a una nación que ya pasó por una crisis hídrica extrema y a otra que todavía está a tiempo de evitarla.
Además, es uno de los lugares que más agua embotellada consume y, al mismo tiempo, uno de los que enfrenta mayores problemas de escasez de agua.
"El Mundial pondrá a prueba nuestra capacidad de sostener eventos masivos en ciudades que ya enfrentan problemas para garantizar agua todos los días. Sudáfrica evitó el Día Cero con restricciones severas, pero el impacto operativo y social fue enorme", explica Lucas Barrionuevo, cofundador de Somos PURA, empresa especializada en purificación de agua.
El espejo sudafricano
Durante la crisis sudafricana, las autoridades instalaron puntos de abastecimiento y evaluaron recortes todavía más agresivos para impedir el colapso del sistema. La incertidumbre afectó al turismo, comercios, hoteles y servicios durante meses.
México ya muestra señales similares. En 2024, el Sistema Cutzamala cayó por debajo de la mitad de su capacidad y encendió alertas sobre un posible Día Cero en el Valle de México. Aunque las lluvias ayudaron a recuperar niveles, persisten fugas, sobreexplotación y una red que ya no alcanza para responder al crecimiento urbano.
A esto se suma la dependencia del agua embotellada como solución cotidiana. Actualmente, millones de hogares dependen de garrafones o botellas, un modelo que también implica presión hídrica y generación de residuos plásticos.
"Muchas ciudades siguen operando con sistemas pensados para una demanda mucho menor. El problema deja de ser únicamente ambiental cuando comienza a afectar la actividad económica", señala Leandro Barrionuevo, también cofundador de Somos PURA.
Frente a este panorama, cada vez más hogares en América Latina están migrando hacia modelos de purificación para reducir la dependencia en el traslado y almacenamiento. Más de 200 mil usuarios en la región ya usan este tipo de alternativas, según Somos PURA.
Mucho turismo, poca agua
El Mundial aumentará más la presión. Estadios, hoteles, centros de entrenamiento y zonas turísticas requieren miles de litros diarios para sanitarios, limpieza, hidratación y operación.
Millones de visitantes viajarán a México, Estados Unidos y Canadá durante el torneo y gran parte de esa demanda recaerá sobre ciudades que ya enfrentan desabasto.
"El reto también pasa por garantizar la calidad del agua y mantener operaciones críticas en momentos de baja presión. Los eventos masivos exponen rápidamente las debilidades de cualquier ciudad", concluye Lucas Barrionuevo.