A todos los maestros





Hace casi tres años
presenté por primera vez el examen del Concurso Nacional de Asignación de Plazas
Docentes y, comprobé de primera mano dos cuestiones: primero, que contaba con
la preparación suficiente para aspirar a obtener un empleo a través de un medio
loable, digno y legal; segundo, presencié la transformación de un sistema que
comenzaba a dejar atrás la mítica corrupción y el nepotismo, y emprendía el
camino hacia una modernización educativa.



En su momento esta
transformación me conmovió e inspiró para prepararme aún más y cumplir con las
expectativas que los estudiantes, la sociedad y el sistema me exigían. De
aquellos hechos y hasta la fecha, son más de dos años que llevo laborando en la
Escuela Secundaria General no. 22, ubicada en Urbi Villa del Prado 2da sección
en el municipio de Tijuana. Podría decir que tengo la suerte de trabajar en una
sola escuela, pero prefiero no usar el recurso de la suerte para justificar mi
actuar o mi puesto.



Por segunda
ocasión presenté examen y no desmerezco los resultados que obtuve, pues por
segunda ocasión consecutiva obtuve el segundo lugar a nivel estatal. Busqué
obtener las mejores calificaciones pues yo no tengo ningún tipo de beneplácito
en el Sindicato o en alguna otra instancia que se encargue de otorgar las
plazas y deseaba (y aún lo deseo) que fuera una realidad toda esta revolución
en la educación y en el sindicato. Sin embargo, a la distancia he podido
confirmar que los antiguos esquemas de poder, los discursos legaloides, las
leyes al servicio de los círculos políticos, el nepotismo y favoritismo siguen
vigentes en el sistema tanto entre los dirigentes sindicales de las escuelas,
los directivos, como dentro del Sindicato.



Veo con asombro y
horror, cómo la escuela y la educación se transforman en un negocio y en una plataforma
política; veo cómo los maestros realizan actividades para obtener dinero de los
alumnos y poder organizar “fiestas” privadas”; veo cómo las horas que
corresponden a las delegaciones sindicales, no son repartidas a las personas
que más lo merecen, sino que son otorgadas de acuerdo a intereses particulares;
veo cómo muchos maestros se olvidan de su misión (la educación de la sociedad
para crear una mejor futuro) y se piensan alpinistas que buscan puestos cada
vez más altos.



He asistido a
cursos y foros que tienen una base presupuestal mayúscula y un contenido
pedagógico y unos exponentes risibles; he visto y oído tantas cosas en estos
dos años de servicio… Y a pesar de toda la suciedad con la que se manejan las
cosas, pensaba yo en seguirme preparando, no caer en las prácticas
institucionalizadas, confirmar y elevar mis calificaciones y las de mis
estudiantes para poder ingresar al sistema de estímulos salariales conocido
como carrera magisterial.



Pensaba yo, así
como obtuve mi plaza a través de un examen, de igual forma puedo obtener de
manera legal un mejor ingreso salarial a través de mí preparación y evaluación
continua; un sistema que aplaudo, pero harán unas pocas semanas que me enteré
gracias a varios medios de comunicación, principalmente el periódico y el Internet,
y no gracias a las instancias sindicales de mi escuela (desconozco si la
información no fue otorgada a mi delegación sindical), que los mecanismos de
evaluación en cuanto a puntaje y logística se verían vertiginosamente
modificados. Y no utilizo el calificativo de vertiginoso al azar, puesto que
después de verificar detenidamente cada uno de los puntos propuestos en esta
nueva reforma, sin antes habernos consultado, sin que se haya abierto un foro
de análisis y debate en que PARTICIPEMOS maestros en activo, sin conocer
claramente cuáles son los objetivos que busca este cambio; no puedo menos que
sentir vértigo ante la avalancha de cambios que inminentemente,
desconsideradamente y hasta anticonstitucionalmente se avecinan; no puedo menos
que pensar que tienen un trasfondo político que beneficia a un partido naciente
que desea obtener un mayor número de plazas, no docentes, sino políticas.



Son varias las
cuestiones que hacen falta aterrizar en esta propuesta de reforma, llena de
huecos e incongruencias, por ejemplo, se plantea que, “quienes se incorporen
por primera vez al programa de estímulos y no alcancen los 70 puntos —de 100
posibles—, podrán tomar cursos de regularización (…) y presentarse de nueva
cuenta al proceso de promoción. Si aún no logran obtener la calificación mínima
requerida tendrán como sanción perder el nivel inmediato, así como el ingreso
adicional a su salario.” Quizá soy un ignorante de las leyes, pero según la
Constitución de los Estados Unidos Mexicanos en su Artículo 14, menciona que, “A
ninguna ley se dará efecto retroactivo en perjuicio de persona alguna”… sin
embargo, los nuevos lineamientos contravienen esta garantía individual.



Aunque estoy
totalmente de acuerdo en que los maestros seamos evaluados, no considero que la
amenaza de perder el sueldo sea la mejor solución a los problemas de
capacitación docente. 50 de los 100 puntos posibles serán otorgados a través de
la calificación de nuestros alumnos en el examen ENLACE y sólo 5 puntos
corresponderán a los conocimientos del maestro. Me parece ridículo que se
otorgue un porcentaje tan diminuto a los conocimientos que los maestros
tenemos, por los que nos preparamos, asistido a cursos, talleres y por propia
cuenta e interés hemos obtenido. Debería haber un equilibrio entre ambos
aspectos y al menos dotar a los dos rubros del mismo porcentaje.



Este formato es
además, una incongruencia con los planteamientos de la reforma a la educación
secundaria, pues se nos solicita que ya no sea el examen la única vía, o en todo
caso que no sea la que tenga el mayor peso evaluativo al momento de otorgar
calificaciones. Sin embargo, el SNTE sí toma como factor preponderante este
instrumento para determinar la promoción de un maestro. Estoy seguro que si el
SNTE quiere lograr eliminar la tradición de algunos maestros de aleccionar a
los alumnos para contestar exámenes, ésta no es la mejor vía. Además, otra de
las cuestiones que se esperan modificar es la relativa a las actividades co/curriculares
o extracurriculares a las cuales se les otorga un peso de 20% y se marcan como
80 horas extra clase sin goce de sueldo, suponiendo cualquier horario, incluso
fines de semana; considero que muchos maestros cumplimos y sobrepasamos con
creces este requisito, pues es en horario extra clase en el que planeamos,
hacemos exámenes, revisamos, corregimos y calificamos trabajos de más de 300
alumnos, preparamos material didáctico… otros se dedican a organización de
eventos deportivos, bailables escolares, preparación para eventos especiales,
atender a padres de familia antes de iniciar y al finalizar la jornada, entre
muchas otras actividades naturales en nuestra profesión. Sin embargo, la
apuesta de los nuevos lineamientos de carrera magisterial es que el docente
asuma un compromiso total, pero cabría preguntarse ¿un compromiso con quién?
¿Con los resultados de ENLACE, con la educación en pos de la calificación, con
la calificación en pos de una promoción, con todas las propuestas nacidas del Sindicato,
con una postura o partido político, con la maestra Elba Esther Gordillo y el
secretario de Educación Alonso Lujambio y los acuerdos que toman sin
consultarnos, o en última instancia, con la propia preparación?



Quizá por ser una
persona muy ignorante no alcanzo a comprender los motivos y las maneras en que
se está dando esta nueva propuesta de carrera magisterial, quizá fui ingenuo al
pensar que una revolución de fondo en la educación se estaba dando, pero
también, seguramente por ser personas muy inteligentes, preparadas, con altos
grados académicos y muy comprometidos con elevar la calidad de la educación.



Los altos mandos del SNTE y la SEP tienen una
respuesta anticipada ante mis dudas, que estoy seguro son dudas de muchos. Sí,
quizá soy ingenuo al pensar que por escribir este documento obtendré una respuesta,
o lograré un cambio, pero maestros, si no hablamos, si no luchamos por lo que
creemos, si no proponemos algo diferente a lo que ya existe, la sociedad
seguirá denostando nuestra profesión. A pesar de todo, espero una respuesta. Es
cuando.



Profesor Carlos
Julián Chávez Ojeda  Junio de 2011.