ALERTAR, MAS NO ALARMAR
En tiempos como el actual, en que el número de casos de coronavirus se ha
multiplicado, el público requiere de información veraz y contrastada, que ayude a
prevenir la enfermedad, pero sin caer en alarmismos mediáticos que circulan a la
velocidad de la luz en redes sociales.
Se habla del virus todos los días y a todas horas, lo mismo en conversaciones
familiares y entre amigos que en los medios de comunicación y redes sociales. En
estas últimas, por desgracia, circula una grande cantidad de noticias que
desinforman en lugar de informar, confunden en vez de orientar.
Soy de la idea que la información debe fluir hacia el público con base en la verdad,
sin ocultarle nada a la gente, pero sin caer tampoco en amarillismos que terminan
distorsionando la verdad y ocasionando pánico en la opinión pública. Alguien
calificó esta forma de hacer periodismo como “epidemias mediáticas inductoras de
alarmismo, donde las crisis son presentadas como historias de terror con las que
los propios medios intentan superar su propia crisis”.
Las empresas informativas, específicamente las y los periodistas que laboran en
ellas, tienen la responsabilidad de contrastar la información, procurando que ésta
se apegue a los criterios de veracidad. Para ello, deben seleccionar perfectamente
bien a sus fuentes, para que cada una de ellas sepa informar adecuadamente
sobre el tema.
En otras palabras, deben respetar los criterios éticos del periodismo, sin difundir
verdades parciales que, en el afán de viralizar una publicación, suelen incurrir en
lamentables tergiversaciones. Es importante alertar, pero no alarmar, que es lo
que se hace cuando se presentan escenarios dramáticos o apocalípticos.
Se sabe que el coronavirus es una enfermedad de tipo infeccioso; la transmite el
virus llamado COVID-19, descubierto en la ciudad de Wuhan, China, a principios
del mes de enero de este año. Ese país asiático ha sido el más afectado por el
agresivo brote de la cepa, aunque diversas voces afirman que ya superó el pico de
la epidemia.
Desde el brote del virus a la fecha hemos escuchado que los principales síntomas
de esta enfermedad incluyen fiebre, tos y debilidad; en una etapa posterior se
presenta dificultad respiratoria, aunque no en todas las personas infectadas. Hay
casos en que los pacientes presentan neumonía en ambos pulmones, así como
insuficiencia de múltiples órganos.
Se ha dicho también que la enfermedad –clasificada por la Organización Mundial
de la Salud (OMS) como pandemia por haberse extendido a varios continentes–
es más peligrosa para las personas de la tercera edad, o para aquellas que
padecen otras infecciones. Sin embargo, María Van Kerkhove, epidemióloga
infectóloga de la OMS, ha declarado recientemente que los menores sí corren
riesgos y llamó a protegerlos:
“Los niños se pueden contagiar y pueden infectar. Algunos son asintomáticos.
Sabemos que suelen tener síntomas leves, pero hemos visto niños morir por
coronavirus. Es importante que tratemos a los niños como población de riesgo”,
pidió la funcionaria de la Organización Mundial de la Salud.
Los números en México, hasta la tarde del martes 17 de marzo, son los siguientes:
93 casos confirmados de coronavirus; 206 casos sospechosos; 672 casos
negativos; 3 casos recuperados. La Secretaría de Salud informa que, de estos
casos, el 39% corresponden a mujeres, y el 61% a hombres.
Lo importante es que, en la lucha contra esta enfermedad, los gobiernos del
mundo han realizado diversas acciones para poner coto al coronavirus. Lavarse
las manos con agua y jabón, utilizar gel antibacterial con al menos 60% de alcohol,
saludar a distancia, no tocarse la cara con las manos sucias, evitar reuniones
sociales y de otro tipo son algunas de las medidas que se han tomado para evitar
la propagación del coronavirus.
La Iglesia La Luz del Mundo, que tiene su sede internacional en la ciudad de
Guadalajara, se ha unido también a la serie de medidas encaminadas a proteger
la salud de las personas. Mediante un comunicado de prensa anunció el cierre
temporal de sus templos a nivel mundial, así como la transmisión de oraciones
diarias vía Internet para que sus fieles puedan oír en sus hogares los consejos con
base en la doctrina cristiana.
Estas medidas, señala la Asociación Religiosa, representan acciones de
solidaridad de la Iglesia para con la sociedad. Al final del texto se compromete a
seguir orando “para que Dios bendiga a toda la humanidad e ilumine a los
gobiernos de todos los países; especialmente al personal que trabaja en el área
de la salud en todo el mundo”, concluye.
Twitter: @armayacastro