Derecho a reclamar indemnización por daño moral producido por violencia familiar
La afectación en los sentimientos, creencias, vida privada y autoestima ocasionados a la víctima de violencia familiar, se consideran “daño moral”, ya que vulneran y menoscaban ilegalmente la libertad e integridad física y psicológica de quien la sufre, por lo cual resulta procedente su indemnización económica.-
Todos los que nos encontramos en el territorio mexicano tenemos el derecho humano a vivir en un entorno familiar libre de violencia.
Este derecho fundamental se encuentra íntegramente relacionado con el derecho a la vida, a la salud, al respeto de la dignidad, a la igualdad y al establecimiento de condiciones para el desarrollo personal, así como a vivir en un entorno familiar libre de violencia, prerrogativas reconocidas y garantizadas por los artículos 1º, 4º y 29 de la Constitución Federal.
La conducta del responsable de violencia familiar constituye un hecho ilícito, el cual, por definición, es contrario a las disposiciones de orden público y a las buenas costumbres, previstas tanto en la Constitución Federal como en los Tratados Internacionales en los que México es parte.
Para determinar el monto de la indemnización a la que tienen derecho las víctimas de violencia doméstica, el juez, además de ponderar todos aquellos elementos intangibles que intervienen en la calificación del daño, sus consecuencias y en lo que efectivamente debe ser compensado, también deberá tomar en cuenta para cuantificar la indemnización económica, el tipo de derecho o interés lesionado, así como el nivel de gravedad del daño, los gastos devengados o por devengar derivados del daño moral, el grado de responsabilidad y capacidad económica del victimario.
De manera tal que, además de la facultad de perseguir penalmente a quien ejerza violencia familiar, la víctima puede reclamarle el pago de indemnización por daño moral, el cual deberá ser acorde a la lesión causada, tanto a nivel emocional como psicológico, lo cual resulta justo y equitativo.
Como siempre un placer saludarlo, esperando que estas pocas letras hayan sido de su agrado y sobre todo de utilidad. ¡Hasta la próxima!