Dramaturgia

A una semana de la famosa consulta de revocación de mandato, persisten dudas sobre los pros y los contras de este ejercicio.

Entre los argumentos que esgrimen quienes se oponen a participar en esta consulta está el hecho de que la propuesta haya surgido del propio presidente y no de la ciudadanía.  El presidente, sus colaboradores y sus aplaudidores incondicionales han venido promoviendo el voto, dentro y fuera de lo permitido por la ley, lo que eleva las sospechas.  Múltiples anuncios espectaculares han sido colocados en las principales ciudades del país, invitando a los mexicanos a presentarse en su casilla el 10 de abril, para mantener en su cargo al presidente López Obrador.  Como si un extraño enemigo osare despojarlo de la presidencia y fuese necesaria la defensa patriótica de los ciudadanos.  Realmente no hay nada de eso.  

El presidente Andrés Manuel López Obrador fue elegido democráticamente en 2018 para ocupar la presidencia de la República hasta 2024.  Todo lo demás son distractores y pirotecnia política, además de un gasto inútil.  

Baste recordar la desairada consulta de agosto de 2021, para someter a juicio a los expresidentes por crímenes cometidos en el pasado.  La gran mayoría de los pocos que participaron en aquella consulta dijeron estar de acuerdo con la iniciativa, pero a la fecha no hay una sola investigación abierta contra exmandatario alguno.  Todo resultó ser una farsa, una pérdida de tiempo y de recursos.  

Al igual que en esta ocasión, aquella consulta sirvió para golpear desde el gobierno al Instituto Nacional Electoral, culpándolo de falta de compromiso e interés y a la postre, también de la baja participación.  

Para la consulta del próximo domingo el INE anunció ya la instalación de mil 769 casillas para la recepción de los votos en Baja California.  Se ubicarán en su gran mayoría, en los lugares de siempre.  Habrá dos millones 972 mil 175 papeletas disponibles, para dos millones 931 mil 409 electores incluidos en el listado nominal y los votantes que se encuentren fuera de su estado.  La posibilidad de participar está abierta para todos los que quieran emitir su voto.  Falta por ver cuántos ciudadanos deciden seguir el juego, porque para que esta consulta sea vinculante, es decir, para que el resultado tenga un efecto concreto sobre la salida o la permanencia del presidente, se requiere de al menos el 40 por ciento de participación.  El año pasado solo acudió al llamado el ocho por ciento y ahora no parece que la respuesta vaya a ser más numerosa.

Así las cosas, puede Usted dar por hecho que nada cambiará después del 10 de abril; el presidente seguirá al frente del gobierno federal, tal como le fue encomendado en 2018 y las baterías de su administración y del partido en el poder se dirigirán de manera abierta y decidida contra la autonomía del INE, les urge tener el control de esa institución antes de que comience la lucha por la sucesión de 2024.