Economía y educación
Con facilidad se acepta que el creciente uso de las redes sociales, ha ido rindiendo al
periodismo que solíamos conocer, a tal punto que para muchos la prensa escrita muy pronto
será, si no lo es ya, cosa del pasado. Esta aceptación se debe a que el tema periodístico,
cada vez se observa más desde su forma publicitaria, y no desde su contenido noticioso.
Esta situación resalta un hecho por demás elemental: que la prensa debe servir a los
gobernados y no a los gobernantes, según lo establecido por la suprema corte de justicia de
Estados Unidos, en el famosísimo caso de la Administración Federal del Presidente Nixon,
contra el Washington Post y el New York Times. Al respecto, la estupenda película, “Los
archivos del pentágono”, con Merryl Streep y Tom Hank, relatan con gran capacidad de
comunicación, éste episodio de la actividad periodística, que llevó a la caída del Presidente
Nixon.
A pesar de la llamada de atención desde que en Europa concluyera la investigación de la
Comisión de Competencia Económica, que impusiera millonaria multa a Google por sus
prácticas monopolistas para distorsionar el mercado en favor de sus buscadores, poco se
hizo para revisar el impacto de la creación de millones de noticias irrelevantes de cualquier
cosa de interés, sobre la vida económica de los periódicos. A tal punto llegó la situación,
que uno de cada cinco diarios norteamericanos, cerraron en los últimos cinco años.
La perspectiva de mercado que propicia la libertad de las personas para elegir su fuente de
noticias, ha ido orientando las fuentes de publicidad hacia las redes sociales. Con ello las
fuentes tradicionales de ingresos de los diarios se han ido debilitando, generando que su
impacto social disminuya y, mientras ello ocurre, que la labor periodística en favor de los
gobernados, se vea mermada ante la necesidad de obtener fuentes gubernamentales de
financiamiento.
En Estados Unidos, se acaba de presentar la Ley para la competitividad y preservación del
periodismo, que buscará transparentar la forma en que las plataformas seleccionan las
noticias y limitará el control de los mercados de publicidad digital, que ejercen empresas
con posición dominante, como Microsoft, Apple, Amazon, Google y Facebook. Esta última
ha comprado 75 empresas que le competían en diferentes aspectos, incluyendo Instagram
en 2012 y WhatsApp en 2014, lo que la pone en poder de tres de las cuatro aplicaciones de
redes sociales más importantes.
Tanto la Cámara Baja del Capitolio, la Comisión Federal de Comercio y el Departamento
de Justicia, se encuentran investigando las formas de competencia desleal con que actúan
en el mercado de publicidad y noticias digitales contra los periódicos, como punto de
partida para evitar que la prensa cumpla su misión, libre y soberana, de actuar con ética en
favor de los gobernados y no de los gobernantes.
En Estados Unidos, esta investigación no tiene precedentes. En el momento de su anuncio,
a principios de junio, las empresas de internet perdieron en el mercado de valores, 130 mil
millones de dólares, pues las ganancias por inundar el mercado de las noticias con temas sin
importancia, pero que aumentan el valor de la publicidad, se vieron afectadas. La defensa
del derecho de la sociedad a tener una prensa libre, no afectada por el poder de mercado de
las redes sociales sin contenido social, restauró el equilibrio en el mercado de las noticias,
afectado por el poder de mercado y la posición dominante de los gigantes del internet.
El contenido de la investigación judicial contra estos gigantes, no se refiere tan sólo al
dominio de mercado o la coordinación de precios, sino a la concentración de poder en
Estados Unidos, a través del control de las arterias de comercio, el contenido noticioso y las
comunicaciones. La situación podría recrearse al modo en que Elliot Carver, el empresario
de las noticas que quería conquistar el mundo, lo hacía en la película de James Bond, “El
mañana nunca muere”, donde establece su famosa frase de que, para hacer negocios, no hay
mejor noticia que una mala noticia. En esa cinta Jame Bond logra detenerlo a su clásico
estilo, mientras que en este capítulo no hay nada escrito aún.
Es evidente que quienes detentan y ejercen el poder de Estado en los Estados Unidos, se
han confrontado con quienes, como empresarios en estas actividades, desean imponer su
poder de mercado para eliminar o, en el mejor de los casos, apoderarse de la prensa, como
dueños de una verdad renovada como posverdad, tan sólo fundamentada en el hecho de la
creencia sin sustento. Por ello es que, junto con la renovación auto regulada de las prácticas
periodísticas, por el bien común habrá que ayudar a los periódicos a sobrevivir contra la
competencia desleal de las redes sociales, para que prevalezca su libertad de prensa en
favor de los gobernados.