El CINE CURTO
La nostalgia es inevitable, la lágrima amenaza y no hay manera de evadir los
recuerdos. Ir al centro de la ciudad de Mexicali me provoca tristeza, mucha
tristeza. En qué momento permitimos que nos pasara esto? La destrucción del
centro de la ciudad fue poco a poco, tan poco a poco que no nos dimos cuenta. Un
día todo se había acabado ya, la gloria del Mexicali de antaño había muerto.
Hablarles a los jóvenes de esos tiempos parece inútil, sus miradas se pierden en
el infinito como infinita parece ser su paciencia con los adultos que intentan
depositar en ellos la herencia del amor por esta ciudad que se fue muriendo y sólo
queda el testimonio fiel de las fotos en sepia que milagrosamente se han
conservado.
De esos recuerdos que atesoramos, es el Cine Curto el más entrañable. Los
grandes amores pasaron por el Curto, no había más opciones para las niñas
decentes de antes que ir al cine con el novio, con chaperón por supuesto, pero
siempre habría maneras de evadirlo y la más fácil era el soborno, aquél que ya era
tan sabido que no sorprendía: mandarlo a la dulcería por las palomitas y la soda,
antes no le decíamos palomitas sino esquite. Costaba un peso y era una cajita
suficiente para los novios y el chaperón. Buenos recuerdos y malos también, allí
tuve mi primera desilusión amorosa cuando mi apenas recién estrenado novio me
invitó a que nos fuéramos al segundo piso. Lo miré horrorizada y salí corriendo,
las niñas decentes nunca iban al segundo piso y la sola proposición era aberrante.
El cine Curto tenía una taquilla que de haberse conservado sería una pieza
maravillosa de museo, una joya arquitectónica que nadie supo o quiso conservar.
Del Cine Curto se recuerdan sus grandes puertas de cristal, su maravillosa
dulcería con chocolates americanos que costaban setenta centavos pero aunado
al precio de la entrada ya rebasaba el presupuesto medio de cualquier estudiante.
Dos setenta y cinco, los niños, cinco cincuenta los adultos. Yo, nunca pasaba con
boleto de niña porque mis tacones de aguja y chongos altos que ya colocaba a los
trece años lo hacía imposible.
Dos películas con permanencia voluntaria, ambiente extraño y surrealista, las
pinturas que decoraban las paredes, unos lagos helados y grises eran
sobrecogedoras, milagrosamente se conservan. En la pared de atrás, un caballo
gigantesco, también existe, sólo eso quedó del Curto.
Supongo que fue la tele lo que acabó con los viejos cines de antes, luego llegaron
los otros, los cinépolis, con otras estrategias comerciales, y todas las salas
igualitas muy gringas, muy modernas. La singularidad de los teatros quedó en el
olvido. Porque eran teatros, aquí vinieron artistas nacionales, caravanas
completas, Pedro Infante y Libertad Lamarque estuvieron allí. En el Curto se
realizó el protocolo de la Constitución del territorio de la Baja California a estado.
El cine elegante, el cine de Mexicali. Cinema Curto.
El jueves 10 de octubre a las seis de la tarde se realizará la ceremonia inaugural
de los inicios de los trabajos de remodelación del cine Curto. Se convertirá en un
mercado gastronómico cultural gracias a la iniciativa privada que ha comprado el
edificio y al Ayuntamiento que está poniendo todo para apoyar el proyecto.
Después de haber sido, sala de cine porno, templo religioso y haber sido
saqueado y ultrajado, el edificio renacerá con sus mejores galas. Arquitectos,
remozadores, comerciantes del centro y personal de la nueva administración
municipal, coordinaron esfuerzos para que el menos de dos años este monumento
histórico, recupere su grandiosidad.
Hoy estuvimos allí, los jóvenes platicaban y planeaban, los adultos nos mirábamos
con sonrisas cómplices. El viejo Mexicali resucitará de sus cenizas, pensábamos,
lo vamos a lograr entre todos, es nuestra promesa de vida, para esta ciudad que
se escurre hacia el oriente, se mueve hacia donde nace el sol de manera pujante y
fuerte y que ha olvidado cruelmente sus raíces, el centro. El jueves a las seis.
Vamos al Curto.
Viveleyendo.normabustamante@gmail.com