El examen de la UABC
La Universidad Autónoma de Baja California, dio a escoger a los alumnos aspirantes a ingresar a la Institución, a realizar el examen de admisión en línea o de manera presencial. Más de once mil alumnos, de los treinta y dos mil aspirantes, escogieron la primera opción: en línea.
Para tal efecto, la UABC se preparó e instaló una plataforma con un sistema de software de última generación, moderno y sofisticado que, __dicen__ se utiliza en más de mil quinientas universidades del mundo. Aun así, este sistema falló. Hubo errores fácilmente detectables, incluso a algunos estudiantes se les cerró el acceso aun antes del término del examen.
Pero eso no fue todo, a través de múltiples denuncias en redes sociales, se pudo constatar que muchos estudiantes, __no se ha dado la cifra exacta__ utilizaron otros apoyos tecnológicos externos para hacer trampa. Con celulares y distintos aparatos tecnológicos a un lado, consultaban las respuestas a las preguntas de la prueba, haciendo de ella un verdadero fraude y una competencia perversa y desleal con los alumnos que la contestaban honestamente y con los que posteriormente la realizarían de manera presencial.
La Universidad respondió rápido. Invalidó ese examen, y anunció que ya no se realizarían de manera virtual, además agregó que todos esos alumnos tendrían que volver a solicitar otra ficha de solicitud para presentarlo de nuevo, ahora de manera presencial. Con esto aparentemente se solucionó el problema, sin embargo, estos hechos han lastimado la imagen de la UABC, la prensa nacional ha difundido lo que ha sucedido y hay especulaciones de todo tipo, qué ,__ verdades o mentiras__, circulan en redes sociales y en medios tradicionales, nada favorables hacia la administración de la UABC.
Es sabido que miles de estudiantes se quedan fuera de la UABC por la falta decupo en las aulas. ¿No sería justo, que a los estudiantes detectados haciendo
trampas, se les cancelara el derecho por lo menos por un año, para volver a hacer la prueba? Sería un mínimo castigo que pudiera significar un escarmiento para quienes han exhibido una conducta inmoral reprobable en cualquier ciudadano, pero más condenable para quién aspira a ser un profesionista con vocación social. Un médico, un abogado, un ingeniero tramposo, desde el inicio, augura un profesional de poca calidad y confianza.
A las nuevas generaciones se les ha otorgado una permisividad que en muchos casos ha rebasado los límites de lo tolerable. Un discurso como el que estoy haciendo ahorita puede parecer pasado de moda o moralista extremo, pero nada de eso. En cualquier época y en cualquier lugar los valores morales son y serán siempre los mismos. La trampa y el fraude serán siempre condenables y no se debe bajar la guardia en la responsabilidad que tenemos los adultos de trasmitir a los jóvenes valores, culturales y espirituales que son la base del desarrollo humano.
Hoy, que en México se libra una enorme batalla __quijotesca quizás, pero admirable__ , en contra de la corrupción enquistada en todos los niveles y estratos de nuestro país, tenemos que reflexionar en serio sobre estos temas. Esa corrupción que tanto nos lastima y criticamos, ¿ No la alentamos de algunas maneras en nuestros propios hogares? Lo ocurrido con los estudiantes tramposos aspirantes de la UABC, es un hecho que no debe quedar así. Si empezamos por castigar estas acciones, será un ejemplo para todos aquéllos que desalentado por la impunidad imperante, se guían bajo la premisa de ¿Si todos lo hacen, por qué yo no.?
viveleyendo.normabustamante@gmail.com