El fenómeno de la desmaterialización patrimonial.
Hoy en día el adquirir las cosas que usamos está en desuso, es más utilizado el pagar por servicios o rentas de productos que utilizamos día con día.
Servicios como UBER, AIRBNB, LEASING, así como plataformas como NETFLIX, APPLE TV, PRIME VIDEO, SPOTIFY, entre muchos otros, se están convirtiendo en la regla y uso cotidiano del consumidor promedio.
Comprar un choche o una casa, implica para la gran mayoría de las personas, el tener que sacrificar viajes y lujos.
No obstante, siempre había sido algo prioritario y esencial para los individuos el contar con un patrimonio tangible propio que les de valía, seguridad y tranquilidad.
Los nuevos tiempos, los adelantos tecnológicos y las formas en las que las nuevas generaciones interrelacionan con el mundo actual, están cambiando radicalmente estos conceptos.
Los jóvenes, nacidos en la era digital, con un arraigado concepto existencial que da más importancia al vivir experiencias y satisfactores que los enriquezcan a acumular bienes, han hecho de la desmaterialización patrimonial una realidad que cada día se siente más.
Esta decisión de elegir la comodidad sobre la propiedad cambia radicalmente el concepto que tenemos de propiedad privada y de patrimonio. Representa una compleja y necesaria evolución de la ciencia jurídica, para regular y adaptarse a los nuevos fenómenos tecnológicos y socioculturales.
La desmaterialización patrimonial, propiciada en gran medida por los adelantes tecnológicos y la llamada cuarta revolución industrial, también está llegando al nicho de los instrumentos legales que tradicionalmente se encuentran constituidos materialmente y que ahora se han sustituido por medios electrónicos, tales como es el caso de los títulos valor, específicamente, de los títulos de crédito, en lo que será posible ejercer y transferir el derecho en ellos consignado por los medios electrónicos, dejando a un lado la tradición o tenencia física del documento, fundamento que históricamente ha sido esencial en la teoría general cambiaria.
El mundo cambia y con él, el derecho está obligado a adaptarse a la nueva realidad, lo cual hará sin duda, generando figuras jurídicas que hasta hace apenas unos pocos años eran impensable.
Como siempre un placer saludarlo, esperando que estas pocas letras hayan sido de su agrado y, sobre todo, de utilidad ¡Hasta la próxima!