El valor impostergable

PERSPECTIVA

Muchos de los supuestos con base en los cuales desarrollamos la educación artística han quedado desfasados ante una realidad social y cultural que ya había estado rebasando los modelos tradicionales y que ahora, en esta crisis sanitaria mundial, llega a límites que obligan a las instituciones a modificar drásticamente sus visiones. 

 Esto abre interrogantes y cuestionamientos y nos lleva indudablemente a múltiples reflexiones; una de ellas se enfoca en los nuevos caminos que deben abrirse para la difusión de la cultura. Por otra parte, prevalece la idea de que el arte y la cultura en sí, son exclusivos de determinados grupos o sectores y esto limita enormemente las posibilidades de difusión. 

Estamos convencidos de que la responsabilidad de un gobierno en la trasmisión de estos valores es toral y contundente no sólo para promover los valores estéticos, tanto en lo individual como en lo colectivo, sino para generar cambios en la sociedad que incidan en mejores modelos de vida, sin embargo, en nuestro país, el concepto de arte y cultura siempre ha sido marginal o elitista y no se ha podido establecer un modelo rector cultural que incida en todos los ámbitos de los quehaceres gubernamentales.

Pero además, la enseñanza de las artes ha transitado en México desde el concepto pedagógico del taller libre y el aprendizaje directo, casi artesanal, hasta el academismo formal con escuelas superiores que forman profesionales y otorgan grados académicos. Esta discrepancia ha hecho que surjan múltiples discusiones acerca de la naturaleza misma, los fines y la metodología de la enseñanza artística.

Y para hacer más complicada la cuestión hay que recordar que la división entre las ciencias exactas y las ciencias sociales ha sido siempre el gran tema, las facultades de ciencias sociales y humanas han permanecido como islas dentro de los recintos universitarios, no se le reconoce totalmente como merecedoras de estudios superiores. Incluso entre las mismas disciplinas artísticas hay divisiones y antagonismos.

A grandes rasgos y para convencer a los escépticos, podemos decir que sin lugar a dudas, además de otras múltiples bondades, la enseñanza de las artes tiende a la formación de personas más completas, fortalece el trabajo en equipo, la investigación, la experimentación en su sentido creativo y sobre todo, plantea la posibilidad absoluta de la interdisciplina, esto es, la conjunción de varias disciplinas artísticas en un producto total.

Hay quienes consideran que esta conjunción de disciplinas desvirtúan la especialización, pero sus ventajas superan ese escollo, porque en esta época de abundancia ilimitada de informaciones, funciona mas adecuadamente y debe aclararse que esta combinación de disciplinas artísticas no es una suma de ellas sino la creación de otro producto artístico concreto. 

Esta perspectiva de las artes resulta de gran utilidad para las áreas artísticas donde la creatividad se plantea como eje fundamental para el desarrollo de futuros artistas o profesionales de las artes y en estos momentos de grandes cambios está creando una visión distinta sobre el arte y sus posibilidades.

Los seres humanos con vocaciones e inclinaciones artísticas son distintos, me atrevería a decir, que son mejores, porque a través del arte se explora lo verdaderamente humano que hay en los humanos, permitiéndome esta figura retórica que expresa una realidad que no se reconoce totalmente y que es el gran reto al que ahora nos enfrentamos, Devolverle al arte todo su valor es impostergable, tenemos que recuperar la sensibilidad, los valores de la ética, el sentido de la vida y hasta el sentido de la muerte

viveleyendo.normabustamante@gmail.com