Hoy es Día del Buen Padre, no es Día del Padre Orgánico
Algunas mujeres más que buscar el bienestar de los HIJOS, han usado a los menores para enfrentarse al donador de semen, sin pensar en el grave daño emocional que generan en ese HIJO, que lo menos que merece es recibir la protección plena de ambos padres, alejado de los conflictos que ellos mantengan, pero siendo realistas a las personas nos falta mucho, demasiado, para ser las mejores personas posibles, por ahora bastante sería disminuir la violencia domestica, las trajedias en NIÑOS, que podrían evitarse con paternidad y maternidad más responsables.
Pero, leyes de paternidad responsable ya existen, aunque habría que aplicarlas, quizás ajustarlas, darles el valor real que poseen para crear justicia, hacer una manera de vida de los derechos de los niños que ya está plasmados, y a la par brindar la orientación necesaria para educar y concienciar a los ciudadanos. Y es obligación del gobierno, sin pretender dejarle la responsabilidad de todo, para sus defensores a ultranza que dicen que esos temas son desde el hogar, pero igual que hacen sus campañas para votar, en una organización democrática es de la autoridad de donde parte la orientación para mejorar el nivel de vida de los ciudadanos, quienes ya con la información y las instituciones relacionadas a su disposición, decidirá por si mismo, pero en caso que su actuar raye en un delito u omisión, será la autoridad quien ejerza lo que ordena los reglamentos. Además, eso daría una lección a los hombres de que en su goce sexual se cuiden ellos mismo, usen condón u otros métodos anticonceptivos, porque si no la responsabilidad al menos de manutención les perseguirá por parte de la autoridad, tal vez visto desde el bolsillo hagan mayor conciencia.
Felicidades a esos PADRES que forjan HIJOS sanos, felices, protegidos, a esos que cumplen con su responsabilidad, esos que asumen su valor, y reciben ese honor de ser amados por un NIÑO, que un NIÑO los vea como sus guías, es un HONOR demasiado bello para tomarse a la ligera, demasiado hermoso y trascendental para no valorarse.
A los PADRES orgánicos, aún están a tiempo, si se informan sobre los estragos que deja la ausencia del PADRE en un NIÑO, seguramente reconsiderarían su actuar, pedirían perdón a esos menores o jovencitos y cambiarían el curso; si consideran que la mujer con la que engendraron un hijo es una persona que dificulta la relación con ellos, asuman con valor enfrentar la situación, porque esa persona es la que cría a un HIJO que ustedes, ambos lo trajeron al mundo, no hay justificación de no lucahr por ese derecho de ser parte positiva de la vida del HIJO, pues a veces se lucha con más garra por asuntos ordinarios.
Hombres, analicen firmemente si en cada relación sexual desean dejar a la suerte o a que sea verdad que la pareja esta usando método anticonceptivo la posibilidad de otro HIJO, podría ser tiempo de que el HOMBRE sea quien asuma la responsabilidad de usar la protección.
P ara los que consideran que engendrar un HIJO ha sido su mayor orgullo y realización en la vida, debiera ser quien ve a sus HIJOS y los observa plenos, felices, de bien, con sentimientos nobles para si y para los demás, los sabe protegidos, no sólo hermosos, pues todos los NIÑOS lo son, la clave es que sea el PADRE parte de la dicha y plenitud de ese ser que comienza la vida.
Mi más sincero deseo es ver más NIÑOS contentos, sanos, con oportunidades, empecé a trabajar en el DIF hace muchos años, hasta la fecha he conocido NIÑOS con hambre, tristes, sin autoestima, confundidos, en la miseria, abandonados , abusados, enfermos, así como a otros contentos, amados, reconocidos por sus mayores guías, sus queridos padres, he leído sus escritos y dibujos sobre como extrañan a sus padres que no conocen o no han vivido con ellos, y sé, así lo entiendo, que mucho dolor se podría evitar, esa es la base de este texto, en el que quisiera ver más NIÑOS felices, y por ende, adultos más plenos, sin historias de dolor que desgarran el alma. Todos fuimos NIÑOS, basta hacer memoria para ponernos en el lugar de los HIJOS, a menos que duela demasiado recordarlo, pero en todo caso, podríamos ser los privilegiados, los valientes de romper tradiciones familiares que marcan con miedos y dolores de por vida... SIENDO LOS MEJORES PADRES POSIBLES.