La captura del Nini y las elecciones presidenciales

Juan Bautista Lizárraga Motta.

Uno más uno siempre son dos. Esto es cierto y absoluto en lo que a las ciencias naturales se refiere, pero no así en la política y, menos en la mexicana. 


López Obrador, que diga, Claudia Sheinbaum ocupaba que el actual régimen, al que ella sin duda alguna pertenece, obtuviera un triunfo contundente contra la delincuencia organizada, tan necesario para el impulso de una campaña carente de carisma y simpatía popular y, peligrosamente amenazada por la oposición. 


La captura de este capo llega convenientemente en muy buen momento. 


Por un lado reivindica al presidente ante la opinión pública, deslindándolo de su aparente simpatía con el cártel de Sinaloa, aplacando los señalamientos de sus detractores y generando confianza con el pueblo estadounidense, así como demostrando el buen desempeño del ejército con el que tantas deferencias ha tenido, dando así la impresión de que continuar por el camino de la cuarta transformación es una opción correcta. 


En política a veces las cuentas no dan. El sospechosismo de que hay algo más de transfondo en la captura de uno de los hombres más importantes del cártel de Sinaloa queda en el ánimo de la gente de a pie. 


Sobre todo por el hecho de que no haya habido en esta ocasión, la férrea y violenta movilización de la estructura armada del cártel, que sí estuvo presente en los dos terribles culiacanazos. 


Es cierto que esta vez no se trata de un hijo del jefe máximo de dicha organización, pero se supone que es uno de los hombres clave para el éxito de sus operaciones y que al prescindir de él les genera una depreciación importante. 


No me mal interprete, que bueno que no hay otro culiacanazo, que bueno que detengan a un criminal de tan alto rango y peligrosidad y que la gente, sobre todo de Culiacán y Sinaloa, esté más segura. 


Solo que el escenario se antoja para la reflexión y razonamiento, siempre con intención constructiva. 


Independientemente de cuáles hayan sido los motivos o transfondo de estos hechos, la captura del Nini significa un paso hacia el camino correcto de la legalidad y de respeto al Estado de Derecho tan necesario, sobre todo en estos turbulentos tiempos por los que atraviesa nuestro país.  


Como siempre un placer saludarlo, esperando que estas pocas letras hayan sido de su agrado y, sobre todo de utilidad ¡Hasta la próxima!