La habilidad de la concentración, indispensable para el efectivo
El arti´culo 3º de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos dispone lo relativo al derecho humano a la educación que
tiene toda persona dentro del territorio nacional, y de como el Estado
tiene la obligación de garantizar, tanto la infraestructura, como las
condiciones idóneas para la realización de este fin.
Sin embargo, por increíble que parezca, algo que no se enseña en
las escuelas (vaya, ni siquiera lo tienen presente nuestras autoridades),
es el desarrollo de la habilidad de “la concentración o capacidad de
enfoque”.
Nuestros niños y jóvenes, más que cualquier otra generación que
haya vivido anteriormente, sufren de un exceso de distractores,
representados por la descomunal abundancia de información contenida
en las nuevas tecnologías, lo cual, sin duda, impacta de manera
negativa en su capacidad de concentrarse en una tarea determinada,
impidiéndoles aprender debidamente las enseñanzas que se imparten en
las instituciones educativas.
El desbordamiento de información y la ausencia casi total de
controles sobre los contenidos que se comparten en redes sociales, así
como la facilidad de acceso a estas desde prácticamente cualquier
dispositivo electrónico, representan un serio y gravísimo problema en
muchas áreas, pero, sobre todo, en lo que se refiere al aprendizaje
educativo.
La tecnología mal utilizada, domina prácticamente todos los
aspectos de la vida de los niños y jóvenes, lo cual representa un coste
cognitivo que incide directamente en un decremento en la calidad del
aprendizaje.
Al alumno le cuesta mucho concentrarse, no está acostumbrado a
hacerlo, al contrario, tiene su atención diseminada en varias cosas de
manera simultanea. Chatea con diez amigos al mismo tiempo, juega en
línea, consulta su estado en Facebook e Instagram, se toma y comparte
selfies y ve un video, todo ello incluso, mientras está en el aula durante
la impartición de clases.
La capacidad de concentración es una habilidad que puede ser
aprendida.
El derecho a la educación esta íntegramente relacionado a la
obligación del Estado de proporcionar los medios necesarios para el
“aprendizaje” efectivo y real de los alumnos, es por tanto, el “derecho a
la educación” igual a “el derecho a aprender”.
La impartición de la educación que no proporciona aprendizaje, es
igual de fútil e inútil que un manantial sin agua.
De ahí la importancia de que, en las escuelas se enseñe a los
alumnos la habilidad de la concentración, pues ello resulta fundamental
para lograr su aprendizaje en el proceso del conocimiento, con lo que se
cumpliría de manera más asertiva el mandato constitucional del derecho
humano a la educación.
Como siempre un placer saludarlo esperando que estas pocas
letras hayan sido de su agrado y sobre todo de utilidad ¡Hasta la
próxima!