LA RESPONSABILIDAD DE LA CULTURA

PERSPECTIVA

A unos meses de haber asumido la responsabilidad de la titularidad del Instituto

Municipal de Arte y Cultura de Mexicali, es prudente y así lo hago, reflexionar un

poco acerca de estos increíbles días en los que todo el equipo de la

administración de este ayuntamiento, ha emprendido una vertiginosa carrera para

hacer más en menos tiempo y con poco dinero, como reza nuestro eslogan: con

corazón y voluntad, venciendo a la realidad.

Porque la realidad, que no se circunscribe sólo a este municipio, sino que se

extiende en el estado y el país, es un escenario de múltiples carencias y

necesidades de todo tipo que un gobierno sensible desea atender con prontitud.

No siempre es posible. A veces, un pesado aparato burocrático integrado

paradójicamente por exceso de personal y mínimo de eficacia, hacen que las

cosas no sucedan como deberían de suceder. Las trabas burocráticas y los

reglamentos desactualizados son también motivo de que los asuntos de gobierno

se enreden más, y otra paradoja cruel, en el intento de cambiar las formas se

presenta tanta resistencia, que a veces uno se pregunta si no hubiera sido mejor

dejarlo como estaba. Los cambios en los procesos desgastantes y el tiempo

apremia.

En los asuntos de cultura nos topamos con que, a la pregunta de ¿Qué es cultura?

Las respuestas son diversas y difusas. Hay quienes creen que las

representaciones de danza folklórica, grupos de teatro y espectáculos musicales,

son el ejemplo más claro de cultura. Y si con esos elementos se lograra conformar

una brigada que recorriera el municipio, para muchos los objetivos culturales

estarían logrados. Pero no es así ni es tan sencillo el planteamiento.

Cultura es algo muy complejo, es verdad que es un conjunto de conocimientos y

de capacidades, pero más que eso, es un ideal, un objetivo en el que los seres

humanos puedan alcanzar sus plenas realizaciones como tales, como humanos.

Dentro de ese macro concepto se deriva todo lo demás.

El proceso de la culturalización va intrínsicamente ligado a la comprensión de la

sociedad, con la idea de transformarla de manera positiva. Es el ideal, pero esto

es imposible sin los mínimos conocimientos de historia, tanto mundial como local.

Es imposible entender de manera cabal el presente si no se conoce el pasado y

allí radica la gran falla de la difusión cultural. Es, como intentar enseñar procesos

complicados matemáticos cuando apenas se sabe sumar.

Un ejemplo simple de esto es la incapacidad de involucrarse y actuar en

problemáticas sociales. La historia del municipio de Mexicali es prácticamente

desconocida para la juventud actual, es por eso que ante disyuntivas y decisiones

de enorme envergadura y responsabilidad como es el caso de la instalación de

una planta cervecera que amenaza con afectar severamente los recursos

acuíferos de la región, los jóvenes parecieran no manifestar ningún interés por el

tema, y cómo puede existir ese interés cuando no hay conocimiento de la historia

del valle de Mexicali. A veces me pregunto si saben que existe un valle de

Mexicali.

Y eso es cultura. O ausencia de ella. Es tan usual y cotidiano este

desconocimiento que para ejemplificarlo lo diré de manera dramática. Sólo

conociendo y sabiendo podemos evitar ser víctimas de nuestro destino.

Finalmente, cultura para muchos es nada, para otros, es todo. Ser culto es tener

una relación viva con el saber, sin fórmulas ni barreras. Por la cultura existe la

humanidad, desde la sociedad moderna, la ciencia y la democracia hasta las

magnas obras de la literatura como Hamlet o Don Quijote.

Ser culto es simplemente estar vivo.

Viveleyendo.normabustamante@gmail.com