¿Mensaje o mensajero?

El famoso guacamayaso, hace unos días el grupo “guacamaya”, un grupo de hacktivistas, que son activistas que protestan con fines políticos, económicos o sociales a través de ataques cibernéticos, entregaron al medio de comunicación LatinUs el equivalente a 36 millones de documentos PDF y 1.5 millones de fotos o tres mil horas de video que resultaron de hackear a la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA).

Apenas comenzaron a revelar lo encontrado y como era de esperarse, porque cuando se acaban los argumentos, los ataques personales empiezan, no faltaron los miles que empezaron a atacar al mensajero, en vez de racionar y analizar el mensaje. Tanto que si fue Carlos Loret de Mola el que lo está dando a conocer, como si quiénes son los que integran este grupo de activistas, vimos como miles que se aferran a defender lo indefendible se indignaban por el mensajero en vez de indignarse por lo encontrado.

Respecto a los integrantes del grupo Guacamaya, si ellos no lo desean no es necesario saber quiénes son, de dónde son o cuáles son sus intenciones, lo que importa es la información que nos están y estarán brindando, además, de todos modos si revelan quiénes son no faltará los que digan que seguro lo hacen porque quieren un puesto público.

Respecto al periodista Loret de Mola, pasa lo que con cualquier persona que cuestione o critique al gobierno, nos concentramos en buscar algo malo de la persona y no en reflexionar lo que nos están diciendo. Qué necesidad de querer desacreditar cuando la información que nos están brindando está sustentada o sus argumentos, ideas o propuestas son buenas. Nos es más fácil creer que no es cierto o desacreditar al mensajero por no querer o poder lidiar con el mensaje.

Pero al final, le guste a quien le guste, la evidencia es evidencia, y es importante mencionar esto por tres cosas: la primera, porque el tiempo no pudo ser más perfecto, pues apenas hace unos días se debatía a nivel nacional sobre la militarización del país, y el saber lo que han ocultado a través de los militares sin duda ayudará en el debate y las decisiones.

Segundo, porque también a penas hace unos días el gobierno federal defendía a capa y espada a Julian Assange, un programador y activista australiano fundador de Wikileaks, en donde publicó miles de documentos secretos de Estados Unidos que evidenciaron los abusos que el ejército estadounidense realizó en las guerras de Irak y Afganistán, y miles lo apoyaron en defenderlo, así que ahora querer sentenciar al grupo Guacamaya sería bastante incongruente.

Y tercero, porque a penas comienzan a revelarse los documentos y tenemos dos opciones, o nos ponemos a analizar y reflexionar el mensaje para empezar a avanzar, o nos seguimos peleando entre personas intentando defender o desacreditar a los mensajeros, logrando lo que siempre han logrado quienes están en el poder, una sociedad dividida incapaz de defender y pelear por lo que es suyo.

Por años hemos exigido que se nos hable con la verdad, y ahora que la información nos la entregan, venga de quien venga, nosotras decidimos si la aprovechamos, o seguimos volteando a otro lado fingiendo que no pasa nada.