¿Por qué mienten los políticos?
En los tiempos en los que vivimos decir que los políticos mienten es casi una obviedad. No son pocos los líderes de todos los partidos que han sido sorprendidos diciendo algo que nunca cumplieron una vez que ganaron las elecciones.
Uno no puede evitar pensar que en los tiempos en los que vivimos aquel político que miente es una persona poco inteligente, gracias al internet y al acceso de toda la información no resulta muy complicado encontrar páginas web que saquen a relucir todo aquello en lo que ha mentido. Teniendo en cuenta esto, podríamos pensar que esta gente es realmente tonta, puesto que saben que existe un recurso que va a desmentir todo aquello que han dicho.
La existencia de conflictos intergrupales a lo largo de nuestra historia evolutiva ha moldeado nuestra mente. La psicología humana parece estar predispuesta para diseminar información que independientemente de si es verdadera o no, si reúne las siguientes características es vista como algo potencialmente creíble.
Movilizar al endogrupo contra al exogrupo. Facilitar la coordinación de la atención y los esfuerzos dentro del grupo propio.Señalar el compromiso con el grupo de los miembros del endogrupo.
Lejos de lo que muchos puedan pensar, la mente humana está diseñada para seleccionar y diseminar información que sea eficaz para conseguir estos objetivos, no para dar información cierta, especialmente si se está dando un conflicto social. En caso de que haya un conflicto entre dos grupos, los seres humanos estamos psicológicamente preparados para priorizar aquella información que nos ayude a ganar el conflicto contra el exogrupo, aunque de forma objetiva esa información sea claramente una falacia.
Cabe decir que asegurar que el ser humano no presta la debida atención a la información verdadera no es del todo cierto. Es adaptativo y eficaz tener conocimiento verdadero del mundo exterior, especialmente en aspectos que contribuyan a la supervivencia individual y grupal en términos de necesidades biológicas como alimentarse, cobijo o evitar una amenaza como puede ser un depredador.
Hacer declaraciones hechas de mentiras puede servirle a político para señalar su motivación de ayudar al grupo en conflicto, pero también para señalar que ese mismo político reúne las capacidades adecuadas para llevar al grupo a la victoria.
La mente humana en tiempo de conflictos está diseñada para promocionar a aquellos líderes que tienen o aparentan tener las características personales que permitirán solucionar los problemas del endogrupo de la forma más eficaz.
Una de las características que debe tener todo político es el de la dominancia, es decir la capacidad para inducir el cumplimiento de una acción, ya sea por medio de la intimidación o de la coerción. Cuando hay un conflicto, ya sea una guerra, o simplemente una situación políticamente tensa, la gente prefiere líderes dominantes, reflejado en su motivación de que el conflicto vaya a más y se ataque de una vez por todas al enemigo. La dominancia se manifiesta desafiando al exogrupo.
El político que miente, que ataca a otro partido o seguidor de una ideología política antagónica lo hace con la clara intención de verse como dominante, una figura de poder ante sus potenciales electores. Se atreve a decir las cosas tal y como las piensa o cómo quiere su audiencia que sean dichas, aunque no sean verdad. Al desafiar las normas son vistos como más auténticos, más atrevidos, como personas sinceras. Irónicamente, los políticos mienten para ser vistos como los que tienen la razón, y a las personas que les gusta que les digan las cosas tal y como las creen, no como son verdaderamente, los siguen.
“Como los políticos nunca creen lo que dicen, se sorprenden cuando alguien sí lo cree” Charles de Gaulle