¿Qué más podemos decir de la decisión de la corte respecto a la consulta?
La decisión de declarar constitucional la consulta para enjuiciar a expresidentes, tomada por la mayoría de los ministros de la SCJN, significa uno de los episodios más oscuros y desalentadores para la impartición de justicia en nuestro país.
¿Acaso hay algo más que se pueda decir respecto a este tema que no se haya abordado ya?
Se ha repetido, en numerosas publicaciones, por connotados constitucionalistas, los argumentos, debidamente explicados y soportados legalmente, respecto a la inconstitucional de la consulta.
Se ha dicho que es violatoria de los derechos humanos de recibir justicia, tanto de los señalados como responsables (expresidentes), como de sus víctimas y familiares (en el evento de que la decisión popular y vinculante sea no juzgar a estos, con lo que no se les investigaría ni aún en el caso que hubieran cometido delitos). Otro argumento que se ha dicho es que es que la consulta tiene un trasfondo político no jurídico, otra más que al estar los delitos prescritos (a excepción de Peña Nieto, para el resto sería el caso) la consulta sería innecesaria, otra más, porque con esta se propone una aplicación diferenciada de la justicia, violando el derecho humano de igualdad, previsto en el artículo 1º de nuestra Carta Magna; Otro, porque abre la puerta para que todo pueda ser sometido a consulta (incluyendo la ampliación de mandato del presidente) Además porque el llevar a cabo dicha jornada impone un costo altísimo a cargo del presupuesto del INE (debe hacerse el primer domingo de agosto de 2021, como lo dispone el artículo 35, fracción VIII, inciso 5º Constitucional).
¿Habrá algo más que se pueda decir respecto a este tema? Me temo que sí.
Analizando la situación en todo su contexto tenemos, de inicio, muy claro, que el presidente no requiere someter a consulta la decisión de enjuiciar a los expresidentes, pues sólo basta que la Fiscalía General de la República o la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda Pública Federal, o cualquier otro, tenga elementos que hagan presumir la existencia de delitos cometidos por estos. De hecho, denunciarlos y llevar a cabo las investigaciones penales consistiría en una obligación para estos.
Entonces, aclarado lo anterior ¿Para que solicitó la consulta popular el presidente?
No queda tan clara la razón del por qué, pero tampoco resulta tan difícil imaginarla.
Se aproxima la elección en la que se renovará la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión en la que hoy, el partido del presidente es mayoría.
Gracias a ello, el presidente tiene el inmenso poder que ostenta, que le permite hacer su voluntad en prácticamente todo lo que se le ocurre. No se puede dar el lujo de perder esa mayoría.
Es un hecho que la popularidad del presidente ha disminuido bastante, sus circunstancias no son las mismas de las de 2018, el alto número de muertos por el mal manejo de la pandemia y la inseguridad, así como su política económica que ha tenido pésimos resultados (caída histórica del PIB), no acabó con la corrupción ni encerró a los delincuentes como prometió, la tasa de desempleo sigue en aumento, entre muchas cosas más, han ocasionado que un gran número de aquellos que le dieron la confianza de su voto, sean hoy sus detractores.
No suena descabellado que el presidente, en un intento de recuperar popularidad, quiera llevar otra vez el tema de acabar con la corrupción del pasado, el cual fue el estandarte que lo llevó al apabullante triunfo electoral de 2018.
Que mejor forma de hacer eso que llevando a las boletas de la elección intermedia la consulta popular.
Para lograr eso, lo único que ocupa hacer ahora, que dicha consulta fue declarada constitucional por la SCJN, es reformar la fracción VIII del artículo 35 Constitucional, para que la jornada popular coincida con la jornada electoral intermedia, y el argumento para ello sería hasta bueno, pues puede justificarlo en el ahorro de cientos de millones de pesos que se hubiera gastado el INE en hacer la consulta en agosto.
El tiempo dirá si esta teoría es errónea (espero que así sea), en todo caso, la mancha que sufrió nuestro máximo tribunal lo acompañará por siempre como una de las decisiones más desafortunadas de su historia, y deberá sufrir las consecuencias, las cuales por lo pronto, consisten en la pérdida de confianza y el descrédito nacional e internacional.
Como siempre un placer saludarlo, esperando que estas pocas letras hayan sido de su agrado y, sobre todo, de utilidad ¡Hasta la próxima!