¿Qué sucedió en Culiacán en realidad?

Sociedad y Derecho

Ha habido mucho hermetismo y falta de información veraz de parte de nuestras autoridades a cerca de los hechos violentos acontecidos en Culiacán el pasado jueves 17 de octubre, sin embargo, gracias, en gran medida, a las redes sociales, nos es posible armar conjeturas coherentes y lógicas que nos permitan construir una posible explicación de dichos sucesos. He aquí una versión de los hechos:

La Drug Enforcement Administration “DEA” (o Administración para el Control de Drogas, en español), por instrucciones del Presidente Trump, (apremiado de un triunfo ante el acoso de los Demócratas, a pocos meses del proceso electoral en el que pretende contender por su reelección), solicita la aprehensión y extradición de los hijos del Chapo Guzmán, petición que es concedida por un juez de distrito.

El gobierno mexicano, como históricamente se ha visto, y en la actual administración no ha demostrado lo contrario, obedeciendo los deseos del vecino país del norte, por medio del Gabinete de Seguridad, estructura el operativo para la captura de los hijos del capo, Iván Archivaldo Guzmán Salazar y Ovidio Guzmán López, designando para ello a un comando de 30 elementos de elite, los cuales habían sido eficaces en operaciones anteriores.

Sin embargo, por una falta de logística adecuada, no logran capturar a Iván Archivaldo, por lo que se concentran en aprehender a Ovidio, lo que logran hacer con éxito, pues consiguen su detención material.

Iván Archivaldo, al enterarse de la aprehensión de su hermano, moviliza a un grupo fuertemente armado de profesionales altamente eficientes y entrenados, quienes en menos de 30 minutos consiguen cercar el lugar donde tenían detenido a Ovidio y, de manera simultanea, con la ayuda de bandas afines, bloquean accesos carreteros, incendiando vehículos (pipas) y sitiando el aeropuerto, con el objetiv de impedir que se llevaran al hijo del capo y también, de que llegaran refuerzos, tanto de la Guardia Nacional como del Ejercito, además de conseguir la fuga de 55 reos del Penal de Aguaruto (de los cuales continúan prófugos 47).

Este grupo armado de no menos de 100 elementos, a bordo, principalmente de camionetas equipadas con metralletas de alto calibre, en distintos puntos de la ciudad, desencadenan una guerra urbana, disparando en todas direcciones, con lo que siembran el terror y la histeria en la población culiacanense.

Con el propósito de someter al ejército, capturan a familiares de los militares de la zona, amenazando con matarlos si no les entregan a Ovidio.

El comando de las fuerzas armadas consigue trasladar a Ovidio al edificio de la Fiscalía General del Estado, refugiándose en una habitación blindada para resistir el ataque de los criminales. Sin embargo, ante la amenaza de muerte de los familiares de los militares y debido a que no pueden recibir apoyo, el gobierno federal da la orden de soltar a Ovidio.

El anterior relato no deja de ser una mera conjetura sin sustento sólido, debido a la falta de fuentes oficiales que lo respalden.

El gobierno federal le debe a la sociedad, y muy en especial a los culiacanenses y sinaloense, la información, momento a momento, real, fehaciente y cierta, de las razones, circunstancias y consecuencias que motivaron los acontecimientos de terror que se vivieron la semana pasada en la ciudad capital del Estado, de otra manera resultaría incongruente jactarse de ser un régimen humanitario y cercano al pueblo si no le dan a este el mínimo de transparencia de su actuar.

Como siempre un placer saludarlo, esperando que estas pocas letras hayan sido de su agrado, pero sobre todo de utilidad ¡Hasta la próxima!