Tómelo con Calma

Del Y si, Sí; al como sí! Inversión que urge: reconstruir el sistema de salud. El Mundial y la otra cancha: ¿gana o pierde la marca México?

Y si, sí. Esa fue la frase que gritamos juntos cuando la Selección Nacional, nos ha regalado triunfos que no veíamos en la quiniela. Y si, sí se puede. Y si, sí somos capaces. Por 400 minutos hemos olvidado estados, partidos, y apellidos. Hemos sido un solo grito en la sala, en el bar, en la plaza. El futbol nos recordó algo que la política y la prisa, nos han hecho olvidar: cuando México se une, México pesa. El problema es que el silbatazo final llega, apagamos la tele, y volvemos a la trinchera. ¿Y si, sí mantenemos ese vínculo, cuando ya no hay balón de por medio?

Al Cómo sí. Ahí está el reto. Pasar del "ojalá" al "cómo le hacemos". Unirnos por lo que importa: el futuro de este país. Eso exige más que porras. Exige escucharnos aunque pensemos distinto. Exige respetar al que vota diferente, al que emprende, al que protesta, al que cuida. Construir el México que queremos no es tarea de una selección de 11. Es tarea de 130 millones. Seguridad, educación, salud, empleo. Ninguno de esos partidos se gana dividido. Ninguno se gana sin cancha pareja, y sin reglas claras. El "cómo sí" empieza cuando entendemos que el rival no es el de al lado. El rival es la apatía, la corrupción, la violencia.

México somos todos. Sin colores ni divisiones. La camiseta que nos une no trae logo de partido. Trae un mapa que va de Tijuana a Tapachula. Más unidos seremos más fuertes, sí, pero unidos no significa pensar igual. Significa jalar hacia el mismo lado: hacia adelante. Que el eco del "Y si, sí" no se quede en el estadio. Que baje a la escuela, al trabajo, a la urna, a la calle. Que aprendamos a debatir sin romper, a corregir sin destruir, a sumar sin someter. Porque el próximo Mundial que tenemos que ganar, no se juega en 2026. Se juega todos los días. Y ese, ese sí lo tenemos que ganar juntos.

Tómelo con atención .- Esta semana el secretario de Salud, David Kershenobich, anunció por fin inversión en infraestructura médica. Llegó tarde, pero llegó. Tras varios años sin un solo proyecto nuevo, el país necesita recuperar un sistema que se quebró. La administración de Andrés Manuel López, apostó por desmantelar lo que funcionaba ,y nunca lo sustituyó. Se eliminó el Seguro Popular, se centralizaron compras que fallaron, y se dejó a hospitales sin mantenimiento ni equipo. A eso se sumó la gestión de Hugo López-Gatell, durante la pandemia por COVID: mensajes contradictorios, cifras opacas, y una estrategia que costó vidas y confianza. El resultado fue un sistema colapsado, con médicos sin insumos, y pacientes formados por meses para una cirugía.

La inversión anunciada por Kershenobich, es el primer paso para salir del hoyo. No se trata de inaugurar placas, se trata de regresar camas, quirófanos, medicamentos, y certeza. México necesita hospitales terminados, abasto real y personal bien pagado. Reconstruir lo que se perdió va a tomar años, y presupuesto, pero sin este arranque no hay camino. La salud no aguanta otro sexenio de discursos. Aguanta con inversión, con planeación, y con la decisión de dejar atrás los errores, que nos llevaron a la crisis. Si el secretario logra ejecutar y no solo anunciar, estaremos frente al inicio de la reparación, que millones de mexicanos llevan esperando.

Tómelo con interés .- El Mundial 2026 es la vitrina más grande que tendrá México en esta década. Tres sedes, millones de ojos internacionales, y la oportunidad de proyectar un país moderno, organizado, y hospitalario. En el balance positivo, el torneo puede ser el mejor spot de 30 días, para relanzar la marca México,: mostrar infraestructura, conectividad, cultura y la calidez que ningún ranking de riesgo logra medir. Un evento sin incidentes mayores, reforzaría la narrativa de que el país está listo para recibir turismo e inversión, y dejaría una derrama económica, y una exposición mediática, que ningún presupuesto de promoción podría pagar. Las ciudades sede tienen ahí la chance de reposicionarse, y de que el extranjero distinga entre la percepción, y la experiencia real.

Pero el riesgo es igual de alto. Los hechos violentos registrados en festejos recientes, —desde riñas masivas hasta disparos al aire y saqueos—, prenden alertas rojas. Si esas imágenes se repiten durante el Mundial, el daño a la marca México, será inmediato y global. No hay campaña de "Ven a México", que compita con un video viral de violencia en el Fan Fest de CDMX, Guadalajara, o Monterrey. La inseguridad que ya golpea a destinos como Acapulco, Tulum, o Zacatecas, se vuelve más sensible cuando el mundo está mirando. Un saldo negativo aquí, no solo cancelaría el impulso turístico del Mundial: confirmaría la idea de que el país no controla su territorio ni garantiza seguridad básica. 

El Mundial no inventará la inseguridad, pero sí la amplificará. El balance para la marca México dependerá menos de los goles, y más de la capacidad del Estado para prevenir y contener la violencia. Sin un plan integral de seguridad para el torneo, visible y eficaz, el 2026 puede pasar de ser la mejor campaña turística, a convertirse en el recordatorio más caro de nuestros pendientes.

Twitter: @Fernando MoraG

Facebook: Fernando Antonio Mora

*Maestro en Comunicación Institucional por la Universidad Panamericana.

*Socio Fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo.

*Presidente de la Fundación Fernando Mora Gómez por la Libertad de Expresión.