Tómelo con Calma

La censura ya no usa tijeras, usa descrédito

La censura en el siglo XXI, dejó de ser exclusiva de regímenes autoritarios que clausuran rotativas. Hoy viste de traje democrático, y se ejerce desde el podio. Donald Trump marcó el manual: llamó "enemigos del pueblo" a CNN, The New York Times, y NBC, desacreditó a periodistas en conferencias, y promovió la idea de "fake news" para cualquier reportaje incómodo. El objetivo no fue cerrar cadenas, sino vaciarlas de legitimidad. Cuando la audiencia deja de creer en el mensajero, el poder ya no necesita censurar el mensaje. Ese modelo se globalizó: de Hungría a Brasil, de Turquía a India, los gobiernos entendieron que es más eficaz sembrar duda, que apagar señales.

México no es ajeno a esa tendencia. Aquí el desdén a los medios tradicionales se normalizó, desde el poder: se les tacha de "conservadores", "chayoteros", o "vendidos", desde la conferencia mañanera, mientras se construye un ecosistema propio de comunicación oficial. 

El descrédito público funciona como censura blanda: inhibe anunciantes, polariza audiencias, y vuelve tóxica la crítica. Pero el fenómeno va más allá del discurso. En paralelo, se cierran espacios informativos por decisiones empresariales, o presiones políticas, y se despide a líderes de opinión que incomodan. La salida de voces como Carmen Aristegui en su momento, o los ajustes recientes en radio y TV, donde columnistas críticos pierden micrófonos, muestran que la pinza cierra por dos lados: se les quita credibilidad, y se les quita plataforma.

El resultado es el mismo en Washington, Budapest, o Ciudad de México: una esfera pública más ruidosa pero menos libre. Cuando Trump ataca a un medio, cuando un gobierno descalifica a la prensa, y cuando un corporativo cede y baja una columna, el ciudadano pierde. No pierde una cadena de TV. Pierde un contrapeso. La censura moderna no necesita una ley mordaza; le basta con volver irrelevante al que pregunta. Y una democracia sin preguntas incómodas es solo una alternancia de aplausos.

Tómelo con interés.- En el primer cuatrimestre de este año, las exportaciones han alcanzado una cifra récord del 21%, el mayor crecimiento en 15 años. De acuerdo con cifras del INEGI (Instituto Nacional de Geografía y Estadística), este dato se debió a un sólido comportamiento de la industria manufacturará.

Las importaciones marcaron un 19.70, logrando también un monto histórico; sin embargo la diferencia entre importaciones y exportaciones, dio como resultado un superávit comercial de 3,399 millones.

Tómelo con atención.- Los Gobiernos de Ciudad de México y Quintana Roo, compraron derechos de transmisión para montar 21 Fans Club, 16 en Ciudad de México, y 5 en Quintana Roo. Mientras en la Capital del país cada Alcaldía tendrá un espacio, para que los aficionados puedan ver la fiesta del futbol, en Quintana Roo estos espacios estarán en Cancún, Playa del Carmen, Isla Mujeres, Cozumel y Tulum, dejando fuera de la fiesta a Felipe Carrillo Puerto, Bacalar, y Chetumal, la capital del estado.

Los derechos de transmisión no han sido adquiridos por todos los estados de la República, por lo que desde los niveles estatal y municipal, se excluye de la fiesta mundialista a distintos municipios y ciudades del país.

Twitter: @Fernando MoraG

Facebook: Fernando Antonio Mora

*Maestro en Comunicación Institucional por la Universidad Panamericana.

*Socio Fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo.

*Presidente de la Fundación Fernando Mora Gómez por la Libertad de Expresión.