Tómelo con Calma
El encuentro del jueves pasado entre la Presidenta Claudia Sheinbaum, y el Rey Felipe VI de España, cierra un capítulo de tensión y abre otro de pragmatismo. Después de ocho años de desencuentros diplomáticos, marcados por reclamos históricos y discursos ásperos, ambas naciones optaron por lo que sí funciona: sentarse a la mesa. La foto en Palacio Nacional no es solo protocolo. Es la señal de que México y España entendieron que el costo de estar distanciados lo paga la economía, la cultura y la gente. Restablecer el diálogo al más alto nivel, era la pieza que faltaba para destrabar proyectos bilaterales que llevaban meses en pausa.
Las consecuencias se miden en hechos concretos. El restablecimiento de la relación potencializa el intercambio cultural con coproducciones, exposiciones, y becas que vuelven a fluir. En lo comercial, da certidumbre a más de 7,000 empresas españolas que operan en México, y abre la puerta a nuevas inversiones en energía, infraestructura, y tecnología. Y para el turismo, el impacto es inmediato: con la relación recompuesta, se facilita la llegada de capital español a destinos nacionales como Riviera Maya, Los Cabos, y la Ciudad de México.. Más allá de la historia que nos une y a veces nos confronta, el futuro compartido pasa por el comercio, la inversión y la cultura. Ayer, ambos jefes de Estado decidieron apostar por ese futuro.
Tómelo con interés.- Se vendió como el Mundial más rentable de la historia. Tres países sede, 48 selecciones, estadios llenos. Pero la caja no sonó como se esperaba. En ocio, alimentos y hospedaje, la derrama económica quedó muy por debajo del pronóstico, y no solo en México. Estados Unidos, y Canadá, reportan el mismo síntoma: boletos caros que concentraron el gasto en FIFA, y dejaron poco margen para que el aficionado consumiera fuera del estadio. Los restaurantes cercanos a las sedes, tuvieron picos de dos horas, y después vacío. Los hoteles subieron tarifas, pero la ocupación promedio no superó el 70% porque miles optaron por plataformas de renta corta, o por ir y volver el mismo día. El "efecto Mundial" existió, pero se quedó en la cancha.
El problema fue de diseño, no de afición. Cuando el calendario dispersa partidos en tres países y distancias de 4,000 kilómetros, el turista no hace base: hace escala. No hay noches extra, no hay sobremesas largas, no hay consumo hormiga, que es el que realmente derrama. En México, destinos sede como Guadalajara y Monterrey, vieron restaurantes semi vacíos entre semana. En Dallas y Toronto, bares invirtieron en pantallas, y promociones que no se pagaron. La lección para Norteamérica es clara: organizar no es lo mismo que capitalizar. Sin estrategia regional para alargar la estancia, conectar ciudades, y dar beneficios reales al comercio local, el Mundial deja goles para la tele, y deudas para la calle. La próxima vez, que la planeación económica juegue tan bien como la selección.
Tómelo con atención.- Las declaraciones del presidente Abelardo de la Espriella de Colombia, contra los cárteles de narcotráfico de México, marcan un giro en el tono diplomático de la región. Por años, el discurso oficial evitó señalar con nombre y apellido a las organizaciones criminales, que operan de forma transnacional. Ayer, desde Bogotá, se rompió ese silencio. El mensaje fue directo: si los cárteles mexicanos siguen alimentando la violencia, y corrompiendo rutas en territorio colombiano, habrá respuesta de Estado. No es una amenaza vacía. Colombia carga con cuatro décadas de guerra interna contra el narco, y sabe que, sin cooperación real, los cárteles se adaptan, se reubican y se fortalecen. El llamado expone lo que todos sabían pero pocos decían: el fentanilo, y la cocaína, ya no respetan fronteras, y la fragmentación de la seguridad, obliga a que los gobiernos hablen con la misma dureza con la que los criminales actúan.
El problema es que las amenazas, sin estrategia conjunta, se quedan en titulares. México no puede ignorar que sus cárteles tienen presencia logística, financiera, y de lavado en Sudamérica, y Colombia, no puede contener sola el flujo de precursores y armas que suben del sur. Si el reclamo de Bogotá, no se traduce en inteligencia compartida, extradiciones ágiles, y operaciones coordinadas, el narco lo leerá como lo que es: ruido político. Norteamérica y Sudamérica comparten el mismo mercado ilegal y, por tanto, el mismo riesgo. O se enfrentan como bloque, con datos y con acciones, o seguiremos viendo presidentes denunciando en micrófonos lo que los cárteles resuelven en la calle. La soberanía no se defiende con discursos: se defiende cortando el dinero, la ruta y la impunidad.
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Facebook: Fernando Antonio Mora
*Maestro en Comunicación Institucional por la Universidad Panamericana.
*Socio Fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo.
*Presidente de la Fundación Fernando Mora Gómez por la Libertad de Expresión.