Vacuna e imprescindibles
Mientras más de la mitad de la población mundial permanece confinada en sus casas, en medio de forzosas cuarentenas para contener la rápida propagación del coronavirus, varios grupos de trabajadores revelan lo fundamental de su actividad laboral.
Con rúas que lucen vacías con apenas movimiento de vehículos y del transporte público, la cuarentena es sostenible gracias al despliegue de las fuerzas de seguridad, a la labor del personal de los supermercados, de los transportistas que siguen llevando los productos del campo y de las industrias a las tiendas; de choferes que continúan al pie del cañón en el transporte público y de las personas de atención en las sucursales bancarias así como en farmacias y centros de salud.
Dentro de ese grupo de imprescindibles además de los operarios de las centrales eléctricas, del saneamiento del agua pública, de los surtidores de las gasolinerías y el despacho correspondiente del gas, en esa punta de la pirámide de necesidades están los hospitales públicos y privados así como el personal médico y los científicos.
En Europa, para atender la velocidad del contagio, el personal médico se ha convertido en una pangea unificada: todos echan la mano atendiendo a los afectados por el Covid-19 a unos solo les aparecen síntomas leves y a otros, les provoca la destrucción de los alveolos derivando en insuficiencia respiratoria y hasta fallo multiorgánico.
En esa punta de indispensables destacan por igual los científicos que hoy más que nunca investigan a contrarreloj para buscar una vacuna que sea efectiva contra este patógeno denominado como SARS-CoV2.
Le han bautizado así porque “su secuencia genética” es muy parecida a la del SARS (otro coronavirus) que surgió en 2002 y que provocó una pandemia con 8 mil personas infectadas y 800 muertes.
En esta actual pandemia por SARS-CoV2 hay a la fecha 500 investigaciones en fase de desarrollo registradas en el mundo, cada con una con sus correspondientes equipos médicos coadyuvando a encontrar tanto una vacuna como las terapias y tratamientos más acuciosos que puedan implementarse lo más rápidamente posible en la población a fin de aliviar primero a la gente contagiada y segundo, cortar la propagación.
¿Una vacuna? La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) asevera que podría demorar hasta 18 meses en contar con una verdaderamente fiable y sin riesgos para el ser humano.
Se trata de un intervalo de tiempo que la Humanidad no tiene sobre todo si lo que se pretende es bajar el número de potenciales víctimas por coronavirus y desahogar la desbordante presión que ahora mismo recala en prácticamente todos los sistemas sanitarios del mundo.
Varios científicos de la OMS han advertido que entre un 60% a un 70% de la población mundial podría infectarse por coronavirus en todo el tiempo que demore en aparecer un antídoto; la propia primera ministra de Alemania, Angela Merkel, reiteró este mantra a sus propios conciudadanos porque “el virus está presente y la población no tiene inmunidad”.
A COLACIÓN
Alemania, Estados Unidos, Israel y China sus respectivos laboratorios afirman que tienen una vacuna que pronto empezarán a probar en humanos, la propia OMS lo confirma al tiempo que lanza un experimento denominado Solidarity; una especie de laboratorio multicultural con países compartiendo información acerca de qué fármacos han resultado eficaces en la lucha contra el Covid-19.
Hay una pugna por ser el primero en patentar la vacuna del SARS-CoV2: hace un par de semanas atrás, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, protagonizó un rifirrafe mediático con la canciller Merkel; siempre polémico Trump ofreció entre 500 a mil millones de dólares a la empresa alemana CureVac por los derechos exclusivos de una vacuna contra el coronavirus. Merkel debió intervenir para recordarle que primero están los intereses de la salud de los alemanes.
Y mientras la vacuna llega… en países como España están en fase experimental distintas terapias, una es con el plasma de los pacientes curados del Covid-19 y será probada en un grupo determinado de pacientes –los más delicados- en el Hospital La Paz, el Gregorio Marañón en Madrid, y el Vall d'Hebrón en Barcelona.
También se aconsejan las pruebas o test para detectar la infección por coronavirus, como medida profiláctica y de prevención, a partir de la experiencia de China, Singapur y Corea del Sur que han logrado frenar la propagación del virus gracias a la detección temprana de aquellas personas que portan el Covid-19 y que ignoran que lo tienen, no lo desarrollan pero sí lo contagian; una vez que dan como positivos se les aísla para contener el foco.
En Europa, por ejemplo, España está realizando entre 15 mil y 20 mil test diarios para detectar a esos portadores silenciosos del coronavirus que no saben que lo tienen pero lo propagan; lo preocupante es que arroja falsos negativos.