Médicos trataron de entrar al centro de detenciones de San Ysidro a atender niños detenidos
Unos 40 médicos, y algunos estudiantes de medicina, llegaron este lunes con vacunas hasta la entrada del centro de detenciones de la patrulla fronteriza en San Yisdro para pedir que los dejaran pasar a vacunar contra la influenza a los menores que están detenidos.
La pediatra Bonnie Arzuega, de Boston, explicó que han muerto siete niños bajo custodia de autoridades fronterizas, tres de ellos de influenza, y ahora en plena temporada de la influenza los médicos desean prevenir más muertes de menores en manos de la patrulla fronteriza.
“Queremos que las autoridades ya no tengan más excusas por las que pueden morir más niños”, dijo la doctora Arzuega, de la organización de Médicos contra los campos de concentración.
“Queremos que nos permitan vacunar a los niños, porque somos profesionales de la salud, estamos aquí con las vacunas y lo que se necesite, somos médicos con licencia profesional del estado de California y somos voluntarios, por lo que el gobierno no tendrá que gastar un solo centavo”, dijo Arzuega.
Los médicos esperaron fuera del centro de detenciones y trataron de comunicarse con la patrulla durante cerca de dos horas, sin conseguir respuesta.
Los profesionales de la salud tenían todo listo sobre una mesa plegable, sobre la que pusieron materiales médicos y las vacunas en un contenedor especial para mantenerlas bajo temperatura controlada.
Ante la negativa de la patrulla, los médicos optaron con colgar de la entrada principal al centro de detenciones una manta que llevaron al frente de una marcha por San Ysidro, que decía, “no más muertes por influenza”.
La protesta coincidió con el primer aniversario de la muerte de la niña guatemalteca Jakelin Caal Maquin, de siete años de edad, quien murió en diciembre víctima de una infección sin tratar adecuadamente bajo custodia de la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
Los médicos e comprometieron a volver a intentar ingresar a centros de detenciones para atender a menores que pudieran morir sin atención médica adecuada.