Una acción en la que uno recibe, más que dar

Cuando inicié hace casi seis años el programa  ¡Vamos a leer! dirigido a niños, niñas y adolescentes de  tres casas hogar de Tijuana para enseñarles a leer o promover el hábito de la lectura en ellos, empecé sin saber una experiencia en el voluntariado que me ha cambiado la vida. Un día me pregunté ¿quién les lee a estos niños?

Siempre se puede contribuir como voluntario en alguna institución. Las necesidades son muchas en las Organizaciones de la Sociedad Civil y los recursos, pocos.  Cada persona tiene mucho para dar desde su tiempo, su dinero (y no se trata de grandes cantidades), su energía y sobre todo compartir sus dones.

Ser voluntario se convierte en una acción en la que uno recibe, más que dar. Durante todo este tiempo han sido múltiples las anécdotas, los logros, las enseñanzas, la alegría y el deseo de superación que me han demostrado los niños y niñas, y todo esto me ha enseñado más de lo que he dado.