Ángela Aguilar continuará su gira pese a las críticas

La cantante continúa con su tour Libre Corazón, declarando: "les ofrezco mi canto si es que no les gusta quién soy"

CDMX, México. — La intérprete mexicana Ángela Aguilar, de 22 años, continúa adelante con su gira Libre Corazón Tour aunque atraviesa una oleada de críticas y señalamientos públicos que han puesto en jaque su imagen artística. En un video compartido en sus historias de Instagram previo al arranque de la etapa internacional de su tour, la cantante lanzó un mensaje directo a quienes la juzgan:

"Entre más tiempo pasaba, más me olvidaba de lo que un día fue. Mi lugar seguro se convirtió en un campo de batalla... Hoy les ofrezco mi canto si es que no les gusta quién soy."

Aguilar ha señalado que gran parte de las críticas provienen de su vida personal, especialmente desde que se hizo pública su relación con Christian Nodal. La cantante afirmó que los ataques en redes sociales le han hecho replantear su experiencia en los escenarios: lo que originalmente era una "zona segura" se volvió una confrontación constante.

En medio de este contexto, Ángela no ha suspendido fechas y prosigue con su agenda: conciertos en varias ciudades de Estados Unidos, promoción de su más reciente producción discográfica y entrevistas. Su equipo señaló que la prioridad es centrar el foco en su música y espectáculo, dejando en segundo plano los comentarios negativos sobre su vida privada.

La gira Libre Corazón Tour fue presentada como una etapa de reinvención personal y artística para Aguilar. En una reciente conversación con medios, la joven artista afirmó: "No hay libertad sin honestidad. Este tour es una manera de volver a mí misma".

Periodistas de espectáculos, afirman que Aguilar se encuentra en un momento crítico de transición: por un lado, debe consolidar su lugar en el género regional mexicano más allá del legado familiar; por otro, hacer frente a la polarización que genera su figura pública. Las declaraciones ofrecidas por la cantante pueden ser interpretadas como un acto de empoderamiento, aunque también como una estrategia para controlar la narrativa mediática.