"Daño Fïsico" es el Trankimazin que necesitas, y Monteperdido su proveedor
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Miami, FL. - Un vistazo rápido al tracklist de ‘Daño Físico’ de la mano de Virgin Music LAS Spain y Sonido Muchacho resulta revelador. “No estoy bien”, “Vas a petar” o “RIP” son algunos de los títulos con los que nos topamos. Su edad no aparece por ningún lado en la carpeta del vinilo, pero ojeando las letras, uno asume — con acierto — que los cinco miembros de Monteperdido se asoman a la treintena sin saber muy bien a qué agarrarse. Forman parte de esa generación que ha crecido a la sombra del capitalismo voraz, empalmando recesiones económicas y trabajos precarios. Eso, claro está, por algún lado tenía que salir: “vas a petar, toma pastillas para llevarlo un poco más guay” o “la peña de Iberdrola se está frotando las manos bien” son algunos de los momentos del disco en los que cristaliza todo lo expuesto anteriormente.
Las nueve canciones de este disco fueron escritas en tres meses de insomnio, entre ataques de pánico y trankimazines. Estamos, pues, ante una muestra prodigiosa de cómo la música tiene el poder de acompañarnos en nuestro padecimiento. La de Monteperdido es ruidosa pero no por ello incómoda, con una visión propia y poderosa, expuesta en unos textos abrumadoramente cercanos y con una estética nada nostálgica, siempre en movimiento. Está provista de una sorprendente luminosidad melódica, algo que choca con lo oscura que resulta por momentos su vertiente lírica.
La propuesta de Monteperdido no solo se nutre de ese tipo de contrastes, es precisamente ahí donde el pop escorado al hardcore (¿o es hardcore escorado al pop?) de los madrileños se hace grande. En este segundo álbum hay tormento y desasosiego, pero también hay lugar para las muestras de afecto y la ternura. ¿Cuánta intimidad cabe en un “nunca te he contado las cosas que hago antes de dormir”? En ‘Daño Físico’ todo sucede a una velocidad de vértigo, fiel reflejo del contexto de urgencia y ansiedad en el que surgieron estas canciones. Es todo lo sucio que permite el pop y todo lo rápido que pudieron tocarlo.
Bego (voz), Tomás (guitarra), Diego (guitarra) Willo (bajo) y Dani (batería) salen airosos de la reválida, añadiendo nuevos matices a una fórmula que funciona como un tiro. Esta nueva entrega vuelve a estar marcada por la contundencia en la sección rítmica, por las guitarras afiladas y por una puntería melódica fuera de lo común. Un cóctel explosivo que en directo alcanza cotas todavía más altas. Como cantan ellos mismos en “No estoy bien”, ahora es momento de dejarse la piel en los pogos.