"Necesitaba desahogarme": En pleno concierto Nodal rompe en llanto

El cantante ofreció un concierto en Colombia, donde confesó que no soportaba más
Tijuana, 28 de junio. - Christian Nodal volvió a dar de que hablar y es que el cantante llegó hasta Colombia con su "Forajido Tour", pero lo que parecía ser una noche de fiesta terminó convirtiéndose en una velada muy emotiva, pues el intérprete de "Adiós amor" aprovechó para abrir su corazón y sincerarse con su público.

 

El sonorense comenzó agradeciendo a cada uno de los asistentes por el recibimiento que le dieron, para más tarde con lágrimas en los ojos revelarles que antes de salir al escenario tenía miedo de que estuvieran enojados con él por las cosas que se dicen en algunos medios, ya que asegura que la prensa no lo quiere.

 

"A mí los medios no me quieren, pero la realidad es otra. Me ha costado un chingo llegara este público tan bello que tengo hoy y no es justo que por sacar dinero hablen mierda de mí, yo no soy un ser humano mierda. Yo sólo interpreto mi música".

 

Del mismo modo, aceptó que no se considera un ejemplo para absolutamente nadie, dado que al igual que todos comete varios errores, sin embargo, a diferencia de los demás, él si está expuesto las 24 horas del día. 

 

"Yo no soy un buen ejemplo de ser humano, tengo 23 años. La diferencia es que lo mío, todo mundo toma video, toma foto y a ustedes no les toma foto cuando están actuando como ser humano. Falta empatía en este mundo y discúlpenme, necesitaba usar este momento para desahogarme".

 

 

No obstante, el cantautor mexicano también ofreció una entrevista para la revista "Rolling Stones" en la que confesó algunos pasajes tristes sobre su vida, específicamente de su infancia, el hecho de venir de un núcleo familiar fracturado, puesto que tuvo un padre ausente y su madre no podía estar al pendiente de él ya que había sido diagnosticada con epilepsia.

 

"No había papá, no había mamá. Mis padres eran mis abuelos. Fue muy duro, llegar de la escuela y esperar que no estuviera mi mamá convulsionando (...) Una vez quise tirarme desde un segundo piso, creyendo que me haría daño, pero mi abuela me salvó: ‘¡Christian! ¡Chamaco pendejo!".

 

Contando que desde muy pequeño la música se convirtió en su refugio al que hasta la fecha sigue acudiendo cuando las cosas van mal.