"Nadie se cansa"

¿Qué está pasando en Bolivia?

Tijuana.- Evo Morales estuvo durante 13 años en la presidencia de Bolivia por parte del partido "Movimiento al Socialismo" (MAS). En las pasadas elecciones de octubre, las cifras cambiaron de forma inesperada poniendo a Morales otra vez en el mandato, lo que provocó que Mesa denunciará fraude electoral y comenzarán las protestas y el Golpe de Estado. 


Las renuncias

“Luego de analizar la situación conflictiva interna, pedimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad, por el bien de nuestra Bolivia”, dijo el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, general Williams Kaliman. 

De esta forma lograron hacer que Evo Morales dejara la presidencia del país. Esto causo que se iniciará una ola de renuncias entre los que están el presidente de la cámara de diputados Víctor Borda; la vicecanciller Carmen Almendras; dos gobernadores; el ministro de hidrocarburos Luis Alberto Sánchez; el ministro de minería César Navarro, al cual le incendiaron su casa para ejercer presión; el ministro de deportes Tito Rolando Mendaño, entre otros, que hasta el momento ya suman más de 10 dimisiones. 

“El golpe de Estado se ha consumado”, dijo el vicepresidente Álvaro García, quien presentó su renuncia posteriormente.


Crisis política

En febrero  de 2016, Evo Morales demandaba la posibilidad de competir por un cuarto mandato consecutivo mediante un referendo popular. Sin embargo, este fue rechazado y para no perder la presidencia presento un recurso extraordinario ante el Tribunal Supremo Electoral. Esto ayudó a que se logrará postular dos días antes de que venciera el plazo para las candidaturas.

Ante esta situación, los opositores y organizaciones civiles iniciaron las movilizaciones para exigir que Morales fuera inhabilitado.


El 20 de octubre hubo una demora en dar a conocer los avances de los resultados de la elección lo que generó sospechas de fraude electoral. Al llegar la noche, 84% de las mesas electorales ya habían sido contadas arrojando que Carlos Mesa (opositor) había logrado una segunda vuelta contra el mandatario en cuestión. 

Carlos Mesa demandaba un balotaje para hacer que los opositores se unificaran y pudieran quitarle el mandato a Evo, ya que los resultados exponían que a Morales solo le hacían falta  10 puntos para ganar la presidencia.

Las demoras continuaban y a la siguiente mañana se dieron a conocer que Morales queda a menos de un punto de la victoria con más del 4% de las mesas por escrutar. Al enterarse de ello su opositor demanda fraude electoral y comienza la violencia incendiando tres oficinas regionales del Tribunal Superior Electoral en Potosí, Sucre y Cobija.


El 23 de octubre, el presidente denuncia que los cuestionamientos a los resultados electorales tienen un trasfondo “racista”, y denuncia que el paro general “es político y un golpe de Estado”.


Después de que Mesa pidiera ayuda internacional argumentando que no querían un nuevo dictador, la Organización de los Estados Americanos (OEA) recomienda que se realice la segunda vuelta la cual gana Morales y desafía a la oposición. 


A pesar de que ya se había reconocido formalmente a Morales como el ganador, los dirigentes de los comités cívicos le dan un ultimátum para que renuncie a su cargo; desde ese momento, las protestas y violencia estalla en Bolivia y las Fuerzas Armadas se ponen en contra de Evo.