¿Cómo asignar tareas en casa al crear un proyecto familiar?

Por Ximena García, Directora General de Kent International Academy.

Nadie nos enseña a ser padres, pero formar una familia es, sin duda, uno de los proyectos más importantes en la vida. Las decisiones que se toman dentro del hogar impactan el día a día e influyen a lo largo del desarrollo emocional, social y académico de los hijos. Por eso, asignar tareas en casa no debe verse como una obligación aislada, sino como una parte estratégica de un proyecto familiar bien definido.

De acuerdo con diversos estudios que analizan la relación entre la participación de los niños en tareas del hogar y sus competencias personales y académicas, se ha encontrado que la frecuencia con la que los menores realizan tareas domésticas desde edades tempranas se asocia positivamente con su percepción de competencia social y académica, así como con mayor satisfacción con la vida y habilidades de relación con sus pares. 

Cuando una familia cuenta con un proyecto en común y se concibe como tal, cada integrante comprende que tiene un lugar específico y un rol que cumplir. Asignar tareas no significa cargar responsabilidades de manera desigual sino reconocer las capacidades, etapas y fortalezas de cada integrante. 

Los pequeños que participan en las diferentes dinámicas del hogar desarrollan sentido de pertenencia, importancia y logro, elementos clave para su autoestima y su desempeño en otros ámbitos, como el escolar. 

Para que las tareas en casa funcionen como una herramienta formativa, el proyecto familiar debe construirse primero entre los adultos responsables. Es fundamental que exista claridad sobre quién toma decisiones, cómo se median los conflictos y cuáles son los valores que guían a la familia. Este acuerdo evita confundir a los niños en cuanto a recompensas y consecuencias. 

Definir los pilares del proyecto familiar es el siguiente paso. Valores como el compromiso, la responsabilidad, el respeto y la colaboración deben traducirse en acciones concretas, por ejemplo, desde recoger sus objetos personales hasta participar en actividades cotidianas. De igual forma, es importante establecer qué prácticas de crianza sí y cuáles no, el estilo de vida que se desea promover, así como hábitos relacionados con la alimentación, el deporte y las costumbres familiares.

Asignar tareas también implica escuchar. Cada integrante debe sentirse apoyado y tomado en cuenta desde su propio punto de vista. Un proyecto familiar exitoso no es rígido, sino flexible. Se escribe, se revisa y se ajusta conforme la familia crece y cambian las circunstancias. Las consecuencias y los logros deben ser claros, siempre reforzando el esfuerzo y el compromiso por encima de cualquier otra cosa.

Criar a un niño requiere de una comunidad, y la familia es el primer pilar. Cuando existe enfoque y coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, las cosas suceden. En la educación, tanto en casa como en la escuela, entendemos que formar mejores personas comienza con proyectos familiares sólidos, donde cada tarea tiene un propósito y cada integrante sabe que su participación importa.

En Kent International Academy entendemos que la educación de los alumnos se fortalece cuando existe coherencia entre la escuela y la familia. Por ello, promovemos la implementación de este tipo de proyectos y contamos con escuelas para padres donde se abordan temas como la comunicación, la asignación de responsabilidades, la crianza consciente y la formación en valores