El "ex" con el que nunca te arrepentirás de haber terminado: tu vieja mentalidad financiera

Por Yoel Sardiñas, inversionista en la Bolsa de Nueva York y conferencista exitoso. Fundador y CEO de Investep Academy. @yoelsardinasoficial

Todos tenemos un "ex" que nos dejó marcados. En mi caso, la relación más tóxica que arrastré durante años no fue con una persona, sino con mi propia mentalidad financiera. Ahora te podría estar ocurriendo lo mismo.

Si cada vez que piensas en el dinero sientes preocupación, si te resistes a invertir o lo haces sin saber, y luego te castigas por perder dinero, o si saltas de oportunidad en oportunidad esperando una solución mágica, puede que el problema no sea tu salario; probablemente sea tu forma de relacionarte con el dinero.

Yo también estuve ahí. Quebré cuatro veces, seguí consejos de quienes no tenían resultados y tomé decisiones sin claridad. No fue hasta que cambié mi forma de ver el dinero que cambió también mi relación con él. Por eso hoy, en época de San Valentín, no vengo a hablarte de amores románticos, sino de ese "ex mental" que muchos llevamos dentro... y que debemos soltar si queremos avanzar.



Aquí te dejo cinco red flags de tus finanzas que deberías dejar atrás:

1. Creer que invertir es solo para expertos: si piensas que necesitas un título en finanzas para invertir, estás limitando presente y futuro. Invertir no es para "genios del Excel", es para quienes deseen que su dinero trabaje para ellos de forma inteligente. Porque la realidad es que el conocimiento técnico se aprende, pero la decisión de comenzar es solo tuya.

2. Invertir sin saber en qué: si participas en una inversión solo porque alguien te dijo que es buena, y no puedes explicarte a ti mismo por qué estás ahí, ni de qué se trata, detente y analiza. Puedes estar en peligro. Como en las relaciones: si no sabes qué te enamora... estás idealizando.

3. Pensar que debe ser difícil para que funcione: muchos creen que una inversión debe ser complicada para ser seria. Yo aprendí todo lo contrario: Keep it Simple. Un plan claro, pocas compañías bien elegidas y decisiones coherentes con tu visión a largo plazo, serán los mejores aliados. Como en el amor: si te abruma, no estás entendiendo la relación. La claridad también es rentabilidad.

4. Compararte con otros todo el tiempo: "ella invirtió y ya ganó tanto". "Él tiene más capital que yo". La comparación es el veneno silencioso de tus relaciones y finanzas. Cada persona tiene su camino, su punto de partida y sus metas. La única competencia válida es con tu "yo" de hace seis meses.

5. Buscar resultados rápidos sin compromiso real: si cada vez que el mercado cae, tú también tiras la toalla, entonces no estás invirtiendo... estás reaccionando. Invertir es una relación a largo plazo. Una de las más importantes de tu vida. Y como toda relación sana, se construye con constancia y atención, no con ansiedad.

Hoy puede ser un buen día para soltar a ese "ex" mental que no te deja avanzar. Un solo paso sencillo, como realizar el presupuesto financiero o asistir a una conferencia de inversiones, puede transformar por completo tu presente y futuro. Porque cuando cambias la forma de pensar el dinero, ya no lo persigues... lo atraes. Y esa sí es una relación que vale la pena construir.