Pasajero de crucero con hantavirus acudió a boda masiva tras desembarcar

El influencer turco Ruhi Çenet aseguró que la OMS aún no emitía una alerta cuando asistió a una celebración con decenas de invitados; ahora permanece en cuarentena mientras el MV Hondius llega a Tenerife bajo vigilancia sanitaria.

Tijuana, 10 de Mayo. - La crisis sanitaria desatada por un brote de hantavirus a bordo del crucero de lujo MV Hondius escaló este sábado luego de que se revelara que uno de los pasajeros que abandonó la embarcación semanas atrás asistió a una boda con decenas de invitados en Turquía, pese a la alerta internacional por la enfermedad.

El pasajero identificado es Ruhi Çenet, un creador de contenido de 35 años que desembarcó el 24 de abril en la isla de Santa Elena y posteriormente apareció en imágenes difundidas en redes sociales durante una celebración multitudinaria en Estambul el pasado 3 de mayo.

La polémica creció debido a que esa misma fecha la Organización Mundial de la Salud confirmó que investigaba un posible brote de hantavirus relacionado con el crucero, donde ya se han reportado al menos tres muertes vinculadas a la enfermedad.

El hantavirus es una infección potencialmente mortal transmitida principalmente por roedores silvestres y sus secreciones. Aunque el contagio entre personas es considerado poco frecuente, autoridades sanitarias internacionales mantienen vigilancia ante la posibilidad de contactos estrechos prolongados.

Çenet aseguró en redes sociales que, al regresar a Turquía, las autoridades sanitarias le indicaron que no debía permanecer en cuarentena si no presentaba síntomas.

"En la fecha en que asistí a la boda, la Organización Mundial de la Salud no había anunciado la epidemia de hantavirus", publicó el influencer en Instagram, donde también afirmó que actualmente se encuentra en aislamiento voluntario y sin síntomas.

La controversia se suma a las acusaciones de presunta negligencia durante los primeros días del brote a bordo del crucero.

Según relató el propio influencer a medios internacionales, el 11 de abril un pasajero neerlandés de 70 años murió tras presentar severos síntomas respiratorios y gastrointestinales. Un día después, el capitán del barco informó a los pasajeros que la muerte aparentemente no estaba relacionada con una enfermedad infecciosa.

Con base en esa versión, pasajeros y tripulación continuaron sus actividades normales durante casi dos semanas, compartiendo espacios cerrados y actividades grupales sin medidas adicionales de protección sanitaria.

La situación se agravó posteriormente cuando la esposa del primer fallecido, de 69 años, murió el 26 de abril tras viajar a Sudáfrica. Días después, autoridades sudafricanas confirmaron una tercera muerte relacionada con el brote: un ciudadano alemán.

Mientras tanto, el foco de atención internacional se concentra ahora en las Islas Canarias, donde el MV Hondius tiene previsto arribar al puerto de Granadilla, en Tenerife, bajo un amplio operativo de bioseguridad coordinado por autoridades españolas y la OMS.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, viajó personalmente a Tenerife para supervisar la operación y llamó a evitar el pánico entre la población.

"Esto no es un nuevo COVID. En brotes anteriores, la transmisión entre personas se ha asociado con un contacto estrecho y prolongado", declaró.

Por su parte, Maria Van Kerkhove señaló que el riesgo para la población general sigue siendo bajo y afirmó que "la mayoría de la gente nunca estará expuesta al virus".

Las autoridades sanitarias continúan rastreando a pasajeros y contactos del crucero en al menos ocho países, mientras crece la preocupación internacional por la posible propagación del brote.