Por qué este San Valentín merece algo más que chocolates

Algunos espacios alrededor del mundo proponen otra forma de celebrar

CDMX, México. - Hay momentos que no se miden en grandes gestos, sino en estar presente. San Valentín, despojado de su artificio comercial, revela su verdadera naturaleza: una excusa para detenerse, para compartir algo hecho con cuidado, para transformar lo cotidiano en memorable.

Este año, algunos espacios alrededor del mundo proponen otra forma de celebrar. No desde el cliché, sino desde la curiosidad y el placer consciente.

520: un nombre que lo dice todo (sin decir nada)

En Miami, Tea Room y Sugar, los espacios de coctelería de EAST Miami, crearon una bebida que funciona como un susurro. Se llama 520, una referencia a la expresión mandarín que significa "te quiero", pronunciada en un código íntimo, reservado para quienes conocen la historia.

La bebida combina vodka con fresas frescas, un toque de rosa que no abruma, vainilla suave y apenas una insinuación de crema. No es dulce en exceso ni pretenciosa. Es, más bien, una invitación a tomarse el tiempo. A brindar sin apuro. A permitir que un sabor bien balanceado diga lo que las palabras a veces complican.

Disponible únicamente el 14 de febrero, su espíritu trasciende la fecha: celebrar desde la sutileza, no desde el ruido.

Cuando las flores se transforman

En Londres, abc kitchens dentro de The Emory decidió romper con una tradición de siglos. Este San Valentín, las mesas del restaurante —dirigido por Jean-Georges Vongerichten y Ben Boeynaems— no recibirán ramos de rosas. En su lugar, bouquets de vegetales de temporada: ingredientes en su mejor momento, dispuestos con la delicadeza de un arreglo floral, pensados para llevar a casa y cocinar.

El gesto no es sólo estético. Es una declaración de principios. Cada tallo, cada hoja, cada raíz cuenta una historia de estacionalidad, de respeto por el producto, de belleza que se transforma y se comparte en la mesa.

Las cenas del 13 y 14 de febrero incluyen, además, un menú especial y una receta para replicar en casa. Porque el verdadero lujo no termina cuando se cierra la puerta del restaurante. Continúa al día siguiente, cuando cortas esas verduras, sigues esa receta y extiendes el ritual un poco más.

Quizá de eso se trata. No de un día marcado en rojo en el calendario, sino de gestos que permanecen. De experiencias que se quedan en la memoria del paladar. De celebraciones que no necesitan hashtag ni prueba fotográfica para ser reales.

Quizá de eso se trata. No de un día marcado en rojo en el calendario, sino de gestos que permanecen. De experiencias que se quedan en la memoria del paladar. De celebraciones que no necesitan hashtag ni prueba fotográfica para ser reales.