73% de los trabajadores en México prefiere un aumento salarial
Ciudad de México, 10 febrero de 2026.- En México, hablar de aumentos salariales suele generar dudas tanto en empresas como en colaboradores. Una de las preguntas más frecuentes es cuánto se debe aumentar el sueldo por ley, ya que persiste la percepción de que los incrementos deben ser automáticos o anuales. Sin embargo, la legislación laboral establece reglas específicas que es importante conocer para evitar confusiones y gestionar expectativas de manera adecuada, explica Up Sí Vale, empresa especializada en soluciones de control de recursos financieros con enfoque social e innovador.
Contrario a lo que suele pensarse, la Ley Federal del Trabajo (LFT) no obliga a las empresas a otorgar aumentos salariales anuales de forma automática. La obligación legal de incrementar el salario existe únicamente en dos casos concretos:
Cuando se decreta un ajuste al salario mínimo por parte de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI).
Cuando existe un contrato colectivo, convenio sindical o acuerdo interno que establezca incrementos salariales.
Fuera de estos supuestos, los aumentos dependen de decisiones internas de cada empresa, como políticas de compensación, desempeño, inflación o negociaciones individuales.
El salario mínimo: el único aumento obligatorio por ley
Desde el punto de vista legal, el salario mínimo es el único referente obligatorio de carácter general. Cada año, la autoridad determina un nuevo monto mínimo diario que ningún trabajador puede percibir por debajo de ese nivel. Cuando este incremento se publica, las empresas deben ajustar los salarios que estén por debajo del nuevo mínimo. Este ajuste aplica únicamente hasta alcanzar el monto establecido y no implica un aumento generalizado para todos los puestos o niveles salariales.
¿La inflación obliga a aumentar los sueldos?
Aunque es común asociar inflación con aumentos salariales, la ley no obliga a realizar ajustes automáticos por este motivo. En la práctica, muchas empresas consideran la inflación como un referente económico para mantener la competitividad y el poder adquisitivo, pero no constituye una obligación jurídica.
¿Qué opinan los trabajadores sobre salario y prestaciones?
Un sondeo realizado por Up Sí Vale revela que el 73.75% de los trabajadores en México preferiría recibir un aumento salarial, frente al 26.25% que optaría por un incremento de prestaciones, lo que refleja la presión que existe sobre el ingreso directo ante el aumento del costo de vida.
La muestra estuvo integrada principalmente por trabajadores de entre 28 y 43 años (51.63%) y de 44 a 60 años (33.68%), con una participación relevante de los sectores manufactura (38.50%) y comercio (28.45%). Además, más de la mitad de los encuestados (50.89%) señaló contar con prestaciones superiores a la ley.
Más allá del salario: el papel de las prestaciones en el día a día
Un segundo sondeo de Up Sí Vale realizado en México muestra el impacto directo que tienen las prestaciones en los gastos cotidianos asociados al trabajo. De acuerdo con los resultados, alrededor del 65% recibe vales de despensa y casi el 80% los considera la prestación más importante dentro de su paquete de beneficios.
Ante este contexto, las prestaciones juegan un papel clave: casi el 55% de los encuestados señaló que los vales cubren una parte importante o la mayoría de sus gastos diarios, y más del 84% considera que este tipo de beneficios influyen mucho o algo en su decisión de permanecer en su empleo actual.
Asimismo, los trabajadores han tenido que ajustar sus hábitos para compensar el incremento en gastos, como llevar comida desde casa (61.71%), reducir el número de comidas fuera (43.52%) o buscar ingresos adicionales (35.12%), lo que refuerza la relevancia de esquemas de compensación complementarios al salario.
Una gestión basada en el cumplimiento de las normativas y los acuerdos vigentes permite alinear las decisiones de compensación con la capacidad financiera de la organización. Este enfoque técnico facilita la transparencia y promueve una planeación objetiva entre las empresas y sus colaboradores.