Acuerdo Nacional por la Vida, el Empleo y la Reactivación Económica
Ante las crisis que atraviesa México, se multiplican las voces que le proponen al presidente de la República realice un llamado nacional para enfrentar unidos al enemigo común, a la pandemia del Covid 19, con sus secuelas de enfermos, muertes, pérdida de empleo, caída del ingreso de las familias, y quiebra de miles de micro, pequeñas y medianas empresas.
En la tercera fase de la pandemia y con la recesión económica en las espaldas del pueblo, el Plan de Emergencia Económica del gobierno federal, contrario a lo que hacen otros gobernantes, no aumenta el presupuesto para enfrentar la crisis, sino que lo reduce con más austeridad.
Propone quitarle 622,556 millones de pesos a unos programas para transferirlos a los que desde 2019 catalogó como prioritarios. Afirma que protegerá a 25 millones de familias pobres y de las clases medias con sus programas sociales, con 3 millones de microcréditos y con la creación de 2 millones de nuevos empleos. Y además hace diez propuestas adicionales para las clases medias y altas México.
Dicho plan no evitará que aumente la pobreza y la desigualdad social. Será imposible crear tantos empleos cuando la economía caerá, reduciéndose al menos un 6% el Producto Interno Bruto (PIB) de 2020. Los 25 mil pesos de crédito para los pequeños negocios no impedirán la quiebra de miles de micro, pequeñas y medianas empresas. Los programas sociales que solo llegan a 22 millones de personas, dejaran sin apoyos a un millón de nuevos desempleados, y a más de 35 millones de pobres. Y, las diez medidas para las clases medias y altas no consideran ningún apoyo ni fiscal ni crediticio, como lo requieren.
En paralelo diversas organizaciones han planteado propuestas para enfrentar la recesión provocada por la pandemia, sin que el gobierno federal las considere en su plan de emergencia económica, evidenciando la persistencia de la polarización política.
El Partido de la Revolución Democrática considera necesario superar el enfrentamiento, pues la crisis nos exige tolerancia, diálogo y unidad. Los extremismos perjudican. Vernos como enemigos debilita a la nación. Es necesario reorientar el presupuesto público, pero acorde a los intereses nacionales y a las tendencias mundiales. Las grandes obras de inversión deberán sustentarse en la viabilidad financiera de largo plazo. Urge una mejor distribución del presupuesto público en favor de los municipios, y reconstruir el federalismo y el Estado nacional de abajo hacia arriba.
Con ese espíritu el PRD llama al presidente de la República a que desista de su iniciativa de reformar la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, que le daría el control total del presupuesto público, y a que convoque a trabajadores, empresarios y organizaciones sociales a construir un Acuerdo Nacional por la Vida, el Empleo y la Reactivación Económica. Un acuerdo para salvar vidas, salvar empleos y salvar empresas, que evite que las clases medias caigan en la pobreza y los pobres queden más pobres.
Para ese propósito el PRD propone en lo inmediato fortalecer las finanzas públicas y articular un plan anticrisis con un presupuesto de entre el 5 y el 10% del Producto Interno Bruto. Dotar a los trabajadores de la salud con todos los materiales médicos y de una compensación económica. Invertir en la producción de alimentos para evitar una crisis alimentaria. Apoyar con recursos fiscales y crediticios generosos a las micro, pequeñas y medianas empresas. Aplicar un seguro para el desempleo de seis meses para todos los desempleados, y aprobar un programa nacional de distribución de alimentos para las familias que lo necesiten.
Para una rápida recuperación económica, el PRD propone impulsar:
1. Un nuevo modelo de desarrollo Nacional, para el bienestar, la igualdad social, la erradicación de la pobreza y la protección del medio ambiente.
2. Un mercado interno fuerte como motor del crecimiento económico. Con una economía social que proporcione oportunidad de trabajo y producción a los ejidos, las comunidades indígenas, las cooperativas y las empresas sociales. Con una nueva industria nacional exportadora de productos con valor agregado. Y, una base laboral con salarios altos y fuerte capacidad de demanda.
3. Una política fiscal progresiva, en la que pague más impuestos el que más tenga, y con una recaudación similar a la de Brasil o Argentina.
4. Un Estado promotor del desarrollo que incremente sus inversiones en infraestructuras productivas.
5. Un Estado social de bienestar impulsor del Ingreso Ciudadano Universal. Un sistema nacional de salud que proteja a toda la población. Un sistema educativo, científico y tecnológico de alta calidad.
6. Un Estado democrático garante de la República federal, de la democracia, el equilibrio constitucional de poderes, y un nuevo pacto fiscal, que permita a los municipios garantizar a sus habitantes los servicios mandatados en el artículo 115 constitucional.
7. Un comercio internacional diversificado, en el que México compita con base en la productividad tecnológica, para lo cual la ciencia y la tecnología recibirán el 2% del PIB.
8. Una política de medio ambiente sustentable que reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero e impulse la transición energética, sustituyendo los hidrocarburos por las energías limpias.
9. Un sistema de seguridad nacional que le devuelva la paz a la nación, garantice el respeto de los derechos humanos, erradique todas las formas de violencia contra las mujeres, y evite la militarización de la seguridad pública con base en la justicia transicional, que garantiza justicia para las víctimas, castigo para los delincuentes y reparación del daño a las familias.
Por el bien de México, el PRD llama al presidente de la República, y a todos los partidos políticos, organizaciones empresariales, sindicatos y organismos de la sociedad civil, a finalizar la confrontación, y asumir actitudes favorables al diálogo y a la tolerancia para construir un Acuerdo Nacional para salvar vidas, empleo y empresas.