Avión militar de EE.UU. aterriza en el Aeropuerto de Toluca
Un avión militar estadounidense del tipo Lockheed Martin C-130J Super Hercules aterrizó el sábado 17 de enero de 2026 en el Aeropuerto Internacional de Toluca (AIT), en el Estado de México, generando expectación entre vecinos, usuarios de redes sociales y analistas del espacio aéreo, hasta que las autoridades mexicanas ofrecieron una explicación oficial sobre el hecho.
La aeronave, perteneciente a la Fuerza Aérea de Estados Unidos, despegó de la Base de la Fuerza Aérea de Dyess en Abilene, Texas, y aterrizó en Toluca alrededor de las 14:46 horas, de acuerdo con rastreos de aplicaciones especializadas en seguimiento de vuelos. El avión permaneció en la pista durante varias horas antes de retomar su ruta de regreso.
La presencia de una aeronave militar en un aeropuerto civil provocó especulaciones en redes sociales sobre el propósito de la visita y su posible relación con actividades no divulgadas. Imágenes y videos del aterrizaje circularon ampliamente en plataformas digitales antes de que las autoridades respondieran.
Ante la difusión de estas imágenes y preguntas públicas, el Gabinete de Seguridad del Gobierno de México informó que la operación fue autorizada por las autoridades mexicanas y que formó parte de actividades de capacitación técnica contempladas en acuerdos de cooperación bilateral con Estados Unidos. La dependencia destacó que estas acciones se llevaron a cabo en apego a protocolos establecidos entre ambos países y no implican ninguna actividad militar no pactada en territorio nacional.
La aclaración se dio tras más de 12 horas de observación ciudadana y consultas públicas, y fue replicada oficialmente en la cuenta del Gabinete de Seguridad en redes sociales, donde se subrayó que el vuelo contaba con la debida autorización de México y que la aeronave regresó a territorio estadounidense tras cumplir con la actividad programada.
En conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo detalló que la autorización para el vuelo se emitió desde octubre del año anterior como parte de un plan de capacitación coordinado, y enfatizó que no hubo necesidad de contar con la aprobación del Senado de la República, dado que no ingresaron tropas estadounidenses al país ni se desarrollaron operaciones distintas a las previstas.
Este incidente ocurre en un contexto en el que la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos había emitido advertencias aéreas sobre posibles "actividades militares" en zonas del Pacífico que incluyen el espacio aéreo mexicano y de otros países vecinos, lo que había generado una mayor sensibilidad sobre cualquier presencia militar en la región.
Aunque la explicación oficial ha calmado algunas inquietudes, la presencia del avión en Toluca mantiene el interés sobre la cooperación militar y logística entre México y Estados Unidos, así como sobre el manejo de la soberanía del espacio aéreo mexicano en operaciones bilaterales.