BE GRAND, del lujo a sostenibilidad integrada

El desarrollo residencial combina diseño exclusivo, eficiencia energética y gestión responsable de recursos para ofrecer una experiencia urbana confortable y consciente.

 A lo largo del tiempo, la conversación sobre vivienda en las ciudades se centró en ubicación, diseño y amenidades. Hoy, frente a la presión sobre los recursos naturales y el crecimiento urbano, el debate ha cambiado: ¿cómo se habita la ciudad de forma más responsable sin renunciar al confort?



En este nuevo escenario, algunos desarrollos comienzan a integrar la sostenibilidad desde el origen del proyecto. En los complejos residenciales de BE GRAND®, la eficiencia no se presenta como un atributo aislado, sino como un criterio que atraviesa el diseño, la operación y la experiencia cotidiana de quienes viven en ellos.



Uno de los puntos más relevantes es la gestión del agua, un recurso cada vez más limitado en las grandes ciudades. A través de sistemas de tratamiento y reutilización, es posible reducir alrededor de 30% el consumo de agua potable de un edificio, al destinar el recurso tratado a usos como sanitarios y riego. Este enfoque permite repensar la relación entre vivienda y consumo, sin que el usuario tenga que modificar su rutina diaria.



La eficiencia también se traslada al interior de los hogares. Desde el equipamiento sanitario hasta las áreas comunes, cada decisión busca reducir el uso de recursos de manera silenciosa, casi imperceptible. Un ejemplo de ello son los sensores de movimiento en pasillos y estacionamientos, que permiten optimizar la iluminación y generar ahorros significativos en espacios que no requieren luz constante.



La arquitectura juega un papel igual de importante. Elementos como el uso de cristales de control solar ayudan a disminuir la entrada de calor en los departamentos, favoreciendo interiores más confortables y reduciendo la necesidad de sistemas de climatización artificial. Son decisiones que no se notan a simple vista, pero que impactan directamente en el consumo energético y en la calidad de vida.



Más allá de la tecnología, este tipo de proyectos plantean una forma distinta de entender el hogar urbano. La sostenibilidad deja de ser un discurso aspiracional para convertirse en una experiencia cotidiana, integrada al diseño y a la operación del edificio.



En un contexto donde las ciudades necesitan soluciones de largo plazo, la eficiencia aplicada a la vivienda abre una conversación más amplia: la de construir espacios que no sólo respondan a las necesidades actuales, sino que también sean capaces de convivir de manera más equilibrada con su entorno.