Checklist para evitar el greenwashing en las empresas

Esta práctica se basa en crear una imagen de empresas comprometidas con el medio ambiente, pero que en realidad no tienen acciones concretas.

A lo largo de las últimas décadas se ha tomado conciencia de manera generalizada sobre los problemas que implican la crisis ambiental y el cambio climático para las futuras generaciones. Con ello, se han adoptado prácticas y estándares de calidad en empresas que buscan ser más amables con el medio ambiente. Sin embargo, con frecuencia sobreestiman su impacto con miras a tener buena publicidad en términos verdes, o crear una imagen de empresa comprometida con el clima y caen en lo que se conoce como greenwashing.

“El greenwashing es una práctica de marketing que ya debe desaparecer por completo. De nada sirve decir que una compañía es amable con el medio ambiente si realmente no tiene acciones de impacto de forma permanente. Es verdad que no hay ninguna empresa 100% sustentable, por esto se debe ser transparentes y honestos a la hora de comunicar logros y acciones”, explica Tamara Chayo, CEO y Co-Founder de MEDU Protection, startup mexicana dedicada a la fabricación de indumentaria médica sustentable y segura.

De acuerdo con datos del monitoreo constante de la Comisión Europea a sitios web y el uso de greenwashing, alrededor del 50% de las afirmaciones sobre algún tipo de producto, servicio o protocolo verde en internet carece de sustento científico; Paralelamente, el informe Corporate Climate Responsibility Monitor del New Climate Institute ha mostrado que los resultados de cero emisiones de las 25 compañías más grandes del planeta están altamente sobre estimados.

Es en ese contexto que las empresas que buscan reducir los efectos del cambio climático y ser sustentables deben tomar en consideración puntos distintos para evitar caer en greenwashing. Para ello, MEDU Protection recomienda:

  • transparencia y veracidad

  • Lo más importante es que todos los esfuerzos verdes y la medición de impacto positivo en el medio ambiente sean transparentados. Es decir, una empresa debe comunicar tanto a público como a inversionistas, incluso a sus mismos colaboradores y a su industria, estos protocolos. Sin embargo, toda esa información debe ser verdadera e inteligible.

  • Estándares y certificaciones oficiales

  • Es fundamental reconocer que el camino verde ya no se tiene que trazar desde cero para una empresa. Después de décadas de criterios ESG (environmental, social and corporate governance, por sus siglas en inglés) implementados en todas las industrias, ya existen estándares básicos y certificaciones oficiales que avalan la sustentabilidad de procesos, productos y servicios. Para no caer en greenwashing se puede acudir a instituciones internacionales para certificarse. 

  • Auditorías y revisiones externas

  • De manera similar al punto anterior, cualquier empresa comprometida con el medio ambiente y que sea transparente con su información debe recurrir a auditorías y revisiones externas para que haya frenos y contrapesos a las decisiones que se toman. Particularmente, que garanticen que, de hecho, se cumpla lo que se dice y se rindan cuentan frente a inversionistas y público en general.

  • Integridad en los productos y servicios

  • Para que una empresa no caiga en prácticas poco amigables con el medio ambiente, es imprescindible que la huella verde se vea reflejada en sus productos o servicios, ya sea que se fabriquen con energías limpias, que sean productos zero waste para generar menos desechos o que tengan la finalidad de mitigar una problemática ambiental.