Regresa el lobo mexicano a Durango en histórico modelo de conservación comunitaria

Cuatro ejemplares fueron reintroducidos en la Sierra de Santa Catarina de Tepehuanes, donde comunidades locales transformaron 73 mil hectáreas degradadas en un ecosistema en recuperación.

Tijuana, 13 de Abril. - Un nuevo modelo de conservación basado en la participación comunitaria permitió la reintroducción de cuatro ejemplares de lobo mexicano en la Sierra de Santa Catarina de Tepehuanes, Durango, un hecho considerado por especialistas como un hito en la recuperación de la especie en México.

El proyecto fue impulsado por comunidades forestales de El Tarahumar y Bajíos del Tarahumar, donde habitantes locales transformaron una zona afectada por tala ilegal, violencia y degradación ambiental en un área de manejo forestal sustentable que abarca más de 73 mil hectáreas de bosque templado y matorral.

De acuerdo con el presidente de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México, Ernesto Zazueta, el caso representa "un antes y un después" en la conservación de vida silvestre en el país, al demostrar que la organización comunitaria puede revertir décadas de deterioro ambiental.





"Hoy los lobos ya vuelven a aullar", afirmó Zazueta, al destacar que la recuperación del ecosistema fue posible gracias a la combinación de conocimientos ancestrales y tecnología moderna aplicada al manejo forestal.

La reintroducción, realizada el pasado viernes 10 de abril, incluyó una pareja reproductora, Jhon y Miranda, así como dos crías machos, Elías y Chuy, nombrados en honor a investigadores y estudiantes vinculados al proyecto.

Desde el sitio de liberación, el director general de Vida Silvestre de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Fernando Gual, subrayó que la conservación del lobo mexicano ha sido un esfuerzo binacional sostenido durante décadas entre México y Estados Unidos.





Indicó que más de 65 zoológicos de ambos países participan en el programa de conservación, el cual permitió mantener la reproducción controlada de la especie en cautiverio cuando su población silvestre estuvo al borde de la extinción.

El investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, Jorge Servín, quien ha encabezado el acompañamiento científico del proyecto durante casi tres décadas, destacó que el modelo se basa en el consenso social y la participación directa de las comunidades forestales.

"La liberación no es solo de una especie, sino de procesos ecológicos que permiten restaurar el equilibrio del ecosistema", señaló.



A diferencia de intentos previos en otras regiones del país, este proyecto destaca porque fueron las propias comunidades quienes solicitaron la reintroducción del lobo tras años de trabajo en manejo sustentable del territorio.

El lobo mexicano, considerado el lobo más pequeño de América del Norte, cumple un papel clave como depredador tope, regulando poblaciones de presas y favoreciendo la regeneración de ecosistemas forestales. Actualmente, la especie permanece en peligro de extinción, con menos de 200 ejemplares en vida silvestre.

Para Zazueta, el proyecto abre la posibilidad de replicar este modelo en otras regiones del país. "Cuando las comunidades son protagonistas de la conservación, los resultados pueden ser extraordinarios", afirmó.