La liquidez, el nuevo factor de supervivencia para las empresas mexicanas
La falta de flujo de efectivo se volvió un problema permanente para muchas empresas. Ya no aparece solo en momentos específicos del año: hoy se extiende durante meses y afecta decisiones básicas como pagar proveedores, sostener la operación diaria o planear cualquier crecimiento.
De acuerdo con la Radiografía del Emprendimiento en México 2025 de la Asociación de Emprendedores de México (ASEM), 26.5% de las empresas que fracasan en el país lo hace por no poder sostener su flujo de efectivo. Esta vulnerabilidad se agrava en un entorno de bajo crecimiento que, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), será de 1.3%, por debajo del 2.3% estimado para la región, lo que anticipa consumo débil y mayor fragilidad financiera.
"En un mercado donde los ciclos de pago se alargan y el margen de error se reduce, la gestión del flujo de efectivo dejó de ser un tema operativo para convertirse en una decisión estratégica", explica Javier Huerta, Country Manager de Flow en México, la paytech con espíritu innovador y expertise que convierte cada transacción en una experiencia humana.
Pagos digitales: volumen récord, reto pendiente
México avanzó con rapidez en la adopción de pagos digitales. Tan solo en 2024, el sistema SPEI registró más de 5,300 millones de operaciones, según datos del Banco de México (Banxico), posicionando al país entre los mercados con mayor volumen de transacciones electrónicas a nivel global. Aunque este crecimiento no se ha traducido necesariamente en liquidez para las empresas.
El reto del sector financiero está en que el agregador aporte valor real a la experiencia de pago. Cuando desde el checkout integra funciones que ordenan el cobro, reducen fricciones y dan visibilidad sobre los ingresos, la experiencia de pago deja de ser un punto de fricción y se convierte en una herramienta para sostener la operación y dar mayor estabilidad al flujo de efectivo.
"Estamos entrando a una etapa en la que el problema no es vender, sino cobrar de forma ordenada y con visibilidad futura. Las empresas que sigan dependiendo de ingresos irregulares enfrentarán mayor vulnerabilidad", señala Huerta.
Por ello, el próximo año será determinante para que las organizaciones logren estabilizar sus flujos. En palabras de Javier Huerta:
De ventaja competitiva a condición de permanencia
Hoy la discusión sobre infraestructura de pagos ha cambiado de tono. Lo que antes se percibía como una simple mejora tecnológica hoy se entiende como una condición mínima para operar; en la medida en que la falta de visibilidad sobre el flujo de caja limita la capacidad de inversión, frena la contratación y eleva el riesgo de cierre, especialmente en empresas pequeñas y medianas.
"En 2026, la capacidad de sostener la operación con liquidez real y constante será el factor que marque la diferencia entre las empresas. La liquidez dejó de ser un síntoma financiero para convertirse en un criterio de supervivencia empresarial; de ella dependerá qué compañías crecen, cuáles se estancan y cuáles no logran mantenerse en el mercado", concluye el Country Manager de Flow en México.