Desde políticos hasta influencers presumen posesión de monos por la impunidad de las autoridades ante el tráfico de especies.
La Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM) condena los recientes hechos en los que la ya ex regidora del Ayuntamiento de Ocotlán, Jalisco, Silvia Iliana Villarruel Gutiérrez, se exhibió públicamente durante un evento oficial cargando una cría de mono araña, así como la difusión en redes sociales de la influencer Yael Ruiz interactuando con una cría de mono saraguato como si se tratara de un bebé humano que terminó perdiendo la vida.
Tanto el mono araña (Ateles geoffroyi) como el mono saraguato (Alouatta palliat y Alouatta pigra) están clasificado como especies en peligro de extinción en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010 y están protegidos por la Ley General de Vida Silvestre.
Aunque la norma data de 2010, la realidad es que para este 2026 no han mostrado una recuperación favorable, por el contrario, el escenario sigue siendo muy adverso y enfrentan un alto riesgo de desaparecer en el medio silvestre si no se refuerzan las medidas de protección y se intensifican las sanciones por poseerlos.
Las principales amenazas incluyen la pérdida y fragmentación de su hábitat por la tala ilegal y la expansión agrícola y urbana; las sequías extremas asociadas al cambio climático; las electrocuciones con la infraestructura eléctrica; y, de manera particularmente alarmante, el tráfico ilegal de crías para su venta como mascotas.
"Hoy por hoy, este comercio ilícito se ha convertido en una de las amenazas más crueles y visibles para estos primates mexicanos. Para obtener una sola cría de estos monos, en la mayoría de los casos es necesario matar a la madre que la protege y, con frecuencia, a otros integrantes de la tropa que intentan defenderla. La verdad es que detrás de cada ejemplar que aparece en una casa, en un evento público o en redes sociales existe una tragedia en la selva que implica la muerte de varios individuos"
"Además, es muy importante señalar que el contacto humano representa un serio riesgo sanitario, pues las personas pueden transmitirles fácilmente enfermedades a poblaciones silvestres, agravando su vulnerabilidad, incluso cuando los animales logran escapar. Y los saraguatos son aún más difíciles de tener bajo cuidado humano, solo personas muy entrenadas los logran mantener vivos y con bienestar, lamentablemente no fue el caso de la influencer", así lo alertó el Presidente de la AZCARM, Ernesto Zazueta.
En tanto, la AZCARM considera que en México están ocurriendo diversas fallas estructurales que permiten que este delito continúe. La Profepa enfrenta limitaciones de personal y recursos para atender un fenómeno que ocurre cotidianamente en carreteras, mercados y espacios públicos. Las policías municipales, estatales y la Guardia Nacional, que tienen presencia diaria en estos puntos, en muchos casos desconocen la legislación ambiental y los protocolos de actuación ante la venta o posesión ilegal de fauna silvestre. Esto provoca que la intervención ocurra generalmente solo cuando el caso se vuelve mediático.
A ello se suma la falta de información clara hacia la ciudadanía. Muchas personas desconocen que poseer un mono araña o saraguato es un delito federal que puede implicar penas de prisión. Y cuando existen casos públicos, como los de la influencer Yael y la ex funcionaria quienes deliberadamente tenían conocimiento que estaba cometiendo un delito, no existen consecuencias ejemplares, las autoridades los dejan pasar por alto, hecho que está reforzando la percepción de impunidad y debilitando el combate a este grave delito.
"Lo que estamos viendo no es un hecho aislado. El tráfico de monos ocurre todos los días en distintas regiones del país. Si no hay sanciones firmes y visibles, el mensaje que se envía es que no pasa nada. Pero lo que sí pasa es se están acabando poblaciones enteras en la selva para satisfacer el absurdo deseo de tenerlos como mascotas y, además, presumirlos", afirmó Zazueta Zazueta
En tanto especialistas de la AZCARM detallaron que el mono araña y saraguatos son primates altamente sociales, con requerimientos biológicos, nutricionales y conductuales imposibles de satisfacer en un entorno doméstico. Cuando son crías pueden parecer dóciles y "tiernos", pero al crecer desarrollan comportamientos propios de su especie. Mantenerlos aislados, sin su madre ni su grupo social, constituye un atentado contra su bienestar. La alimentación inadecuada como leche o alimentos para humanos provoca desnutrición y daños irreversibles a largo plazo.
En este sentido la Asociación exige a la Profepa y a las autoridades competentes acciones más contundentes para sancionar a quienes vendan, compren, posean, exhiban o mantengan monos araña como mascotas, aun cuando pretendan simular que se trata de "rescates". Asimismo, hace un llamado a fortalecer la coordinación con corporaciones de seguridad, incrementar operativos en puntos de venta conocidos y emprender campañas nacionales de concientización que desincentiven el deseo de adquirir estos animales.
Las instituciones zoológicas afiliadas reiteran su disposición para colaborar con las autoridades en campañas informativas que detallen claramente el daño que implica extraer una cría de su hábitat y adviertan que estos animales silvestres terminarán comportándose como tales.
Los zoológicos modernos cumplen una función educativa fundamental, reciben a millones de visitantes cada año y contribuyen a la conservación y manejo profesional de especies en riesgo. Además, participan en rescates y rehabilitación de crías huérfanas cuando ocurren crisis ambientales.
"Cada ejemplar de mono araña comprado, adquirido y cínicamente presumido como mascota representa una historia de violencia en nuestras selvas, un delito ambiental y otro duro golpe a una especie que ya se encuentra en grave peligro de extinción", concluyó el Presidente de la AZCARM.