Primeras 72 horas, tiempo clave para enfrentar una emergencia

Cuando ocurre un desastre o una emergencia, el tiempo se convierte en el recurso más valioso

 Ciudad de México, abril de 2026.- Cuando ocurre un desastre o una emergencia, el tiempo se convierte en el recurso más valioso. Las primeras 72 horas después de un terremoto, huracán o inundación representan la ventana crítica para salvar vidas, asistir a quienes lo han perdido todo y evitar que la situación se agrave.

Ante estos escenarios, organizaciones humanitarias como CADENA (Comité de Ayuda a Desastres y Emergencias Nacionales), brazo humanitario de la comunidad judía en México, han desarrollado modelos de respuesta inmediata basados en los principios de Tikún Olam, la responsabilidad de reparar el mundo, que combinan rapidez, tecnología y solidaridad.

Con presencia en 37 países, y con más de 5 millones de personas que han resultado beneficiadas por medio de más de 1,700 intervenciones, CADENA distingue su operación a través del trabajo directo, mano a mano con las comunidades afectadas, lo que permite entregar ayuda sin intermediarios.

Este enfoque además de agilizar la respuesta, asegura que los recursos lleguen de manera más eficiente, transparente y oportuna a quienes más lo necesitan, en especial en el contexto mexicano, donde la inmediatez y la confianza en la entrega de apoyos son factores clave. Esta capacidad de actuar sin intermediación permite a CADENA llegar más rápido y más lejos en situaciones de emergencia.

Su Go Team, integrado por rescatistas especializados, puede desplegarse en cuestión de horas tras un desastre y utilizar herramientas como el Life Locator, así como radares y sonares, para localizar personas y evaluar daños. Con apoyo de estas tecnologías y sistemas de análisis, el equipo identifica accesos, familias afectadas y obstrucciones, lo que permite dimensionar la magnitud de la emergencia en menos de 120 minutos.

Durante las primeras horas, los equipos en campo realizan evaluaciones rápidas para identificar daños y necesidades prioritarias, como acceso a agua potable, alimentos, refugio o atención médica. Este diagnóstico inicial permite organizar el envío de suministros y orientar la ayuda humanitaria hacia las zonas más afectadas.

La operación en estos contextos también requiere una estrecha coordinación entre organizaciones de la sociedad civil, autoridades y sector privado. En este sentido, CADENA funciona como un puente entre la iniciativa privada y la sociedad civil, facilitando la movilización de recursos, insumos y capacidades hacia las poblaciones que más lo necesitan en condiciones de desastre y crisis. Empresas, instituciones y voluntariado participan en la logística y traslado de ayuda hacia regiones donde la infraestructura puede estar dañada o los accesos son limitados.

"La velocidad es fundamental cuando ocurre una emergencia, pero la coordinación entre actores es lo que realmente permite que la ayuda llegue a quienes la necesitan. Las primeras 72 horas son clave para evaluar la situación, movilizar recursos y organizar la respuesta de manera efectiva", explicó Benjamin Laniado, fundador de CADENA.

En este proceso, las organizaciones humanitarias operan bajo principios de humanidad, imparcialidad, neutralidad e independencia para garantizar que la ayuda llegue a todas las personas afectadas sin distinción, priorizando a las comunidades en mayor situación de vulnerabilidad.

La experiencia acumulada en operaciones humanitarias ha permitido fortalecer protocolos de respuesta y redes de colaboración que facilitan la atención de emergencias en distintas regiones del mundo. En estos escenarios, especialistas coinciden en que actuar con rapidez es fundamental, así como la capacidad de coordinar esfuerzos entre múltiples sectores para proteger a las comunidades afectadas.

En un desastre, cada minuto cuenta: la rapidez salva vidas y la coordinación permite protegerlas.