Cultura de la donación de órganos

POLICROMO
ROGELIO AROS GUZMÁN
“La donación de órganos es un gesto totalmente altruista e incondicional de otorgar nuestros órganos internos y tejidos o los de nuestros familiares directos (padres, hermanos, cónyuges, hijos u otras personas) cuando ya no los necesitemos. Es considerado como el mayor acto de bondad entre los seres humanos. Dr. ROBERTO DÁVILA PÉREZ.
La legislación española contempla como afirmamos en líneas arriba, el consentimiento presunto, lo que en materia administrativa se llama “afirmativa ficta”. Esa figura legal debiera ser incluida en nuestra legislación de salud, para que todas y todos los mexicanos seamos donantes potenciales, y que solo en el caso de que la persona expresamente y ante las autoridades de salud, por comparecencia, escrito ratificado ante dicha autoridad, o ante una que tenga fe pública, manifieste su negativa para que las autoridades de la materia utilicen sus órganos para fines terapéuticos. En los países latinos, desafortunadamente, no se cuenta con la cultura de la donación de órganos, lo que redunda que muchos pacientes que necesitan transplantes de órganos mueran. Los que estamos a favor de la vida no podemos estar más de acuerdo con la donación de órganos. Sirva este medio para expresar nuestro acuerdo con la cultura de donación de órganos. Sé que muchas personas están de acuerdo conmigo, pero por alguna razón no deciden acudir a las autoridades competentes para manifestar su acuerdo para que, en su caso, de darse las circunstancias, se puedan utilizar sus órganos para dar vida a otra u otras personas. Otras no estarán de acuerdo, y tal vez manifiesten su oposición de que se utilicen sus órganos en el caso que médicamente procediera. Pues muy sencillo, ese desacuerdo lo deberán manifestar de manera expresa para que esos órganos que en el momento preciso de nada le sirvan, no puedan ser utilizados para dar más vida. Hay otras personas que consideran incluso que la donación de órganos es un pecado y que en consecuencia la religión la prohíbe. Afortunadamente, la religión católica que es la mayoritaria en nuestro país, sí permite la donación de los órganos, siempre y cuando sea con el ánimo terapéutico, es decir, con el propósito de mejorar o salvar vidas.
Son siete los órganos vitales que pueden ser donados y transplantados en nuestro país, por equipos altamente especializados, en los diferentes hospitales del sector salud (incluido el hospital infantil de México) e incluyen al corazón, ambos pulmones, hígado, páncreas y ambos riñones, es decir, son órganos que al ser transplantados en otra persona enferma, tienen una segunda oportunidad de vivir. Además, existen tejidos que si bien no son vitales, sí mejoran sustancialmente la calidad de vida del enfermo como son ambas córneas, la piel y los huesos.
En lo personal, tuve un amigo de la infancia que se llamaba Miguel Siqueiros, cuya vida fue salvada, pues cuando se le diagnosticó una enfermedad coronaria, el dictamen médico fue que tenía pocos meses de vida y que lo único que salvaría su vida era un transplante de corazón. La fortuna para el fue que cuando acudió a un hospital del ISSSTE en la ciudad de México a realizarse una revisión rutinaria, una persona de su estatura y peso, había sufrido un accidente en motocicleta y le diagnosticaron muerte cerebral, de tal suerte que por la cultura de la donación esta persona, le dio el corazón a mi amigo Miguel y fue operado con éxito. Esa exitosa operación alargó la vida de Miguel, gracias a Dios, a su donante y a los médicos que lo operaron.
Casos como éste, deben ser ejemplo para que nuestros legisladores federales se pongan las pilas y consignen en las leyes de la materia la donación en potencia, para que cada día se mejore la calidad de vida de muchos enfermos y se salve a quienes morirán indefectiblemente si no reciben la bendición de un transplante del órgano que necesitan y tanto anhelan, porque constituye una esperanza de vida. Definitivamente, ningún ser humano tiene la vida y la salud comprada, ya que cualquiera de nosotros o de nuestros familiares cercanos (padres, hijos, hermanos, cónyuges, amigos, etc.) podemos sufrir un accidente o caer en una enfermedad renal, hepática, pulmonar o cardiaca crónica que termine en insuficiencia de dicho órgano y que sea meritoria de un trasplante y por consiguiente de una donación de órganos. Existen enfermedades agudas o fulminantes hepáticas o cardiacas que pueden ser curadas con un transplante urgente. Si cada uno de nosotros se crea una conciencia de donación de órganos y lo vamos transmitiendo de familia en familia y de generación en generación, a futuro nosotros mismos seremos los beneficiarios de la conciencia pro donación. Muchas gracias. (Dr. Roberto Dávila Pérez)




