Discriminación positiva

Escuchar que una forma de discriminación sea positiva, resulta de inicio en una incongruencia paradigmática, que no nos hace sentido alguno, sin embargo, surte una función esencial en la búsqueda de la equidad entre hombres y mujeres principalmente.

La discriminación positiva, también llamada acción positiva o acción afirmativa, se refiere a un conjunto de políticas y prácticas dentro de un gobierno u organización que buscan aumentar la representación de determinados grupos en función de su género, etnia o credo.

Se tratan de acciones dirigidas a reducir prácticas de discriminación en contra de colectivos excluidos y marginados. Su función es la de corregir una desigualdad.

Nace en EEUU a partir de la segregación racial de la población negra entre la población norteamericana.

En el caso de las mujeres, quienes siempre han tenido  más difícil el acceso al mercado laboral en igualdad de condiciones que la de los hombres, continuan, desafortunadamente hasta la actualidad, sustentando la mayoría de trabajos precarios tanto por sectores como en las condiciones laborales, cobran menos y con horarios que llegan a limitar su desarrollo profesional, al tener que trabajar a media jornada para poder compaginarlo con las tareas en el hogar y el cuidado de los hijos, lo que se traduce en un trato desigual en la distribución del trabajo.

Las cuotas de género son una forma de acción positiva cuyo propósito es garantizar la efectiva integración de mujeres en puestos o funciones clave dentro de organismos de diversa índole tanto públicos como privados.

Estas se encuentran previstas en el segundo párrafo del Artículo 41 de la Constitución Política Federal, elevadas a rango de Derechos Humanos, como se lee en la siguiente transcripción: “…La ley determinará las formas y modalidades que correspondan, para observar el principio de paridad de género en los nombramientos de las personas titulares de las secretarías de despacho del Poder Ejecutivo Federal y sus equivalentes en las entidades federativas. En la integración de los organismos autónomos se observará el mismo principio...”

La discriminación positiva no consiste en otorgar privilegios o ventajas injustificadas a un grupo o colectividad, sino, por el contrario, fomenta la igualdad de oportunidades con el objetivo de eliminar las brechas de desigualdades que la propia sociedad y en ocasiones la ley imponen por razón de género o etnia.

La discriminación positiva confirma una representación real del mundo.

Hacer consciencia de ello favorece la creación de referentes para los dos sexos, así como, contribuye a derribar estereotipos, equiparar roles y demostrar cómo las mujeres tienen la misma capacidad de desarrollar trabajos en igualdad de condiciones. Permite también formar una equidad real, y sobre todo, mejorar las condiciones de vida de esas personas que son excluidas tanto en el mercado laboral como en el personal y familiar.

Como siempre un placer saludarlo, esperando que estas pocas letras hayan sido de su agrado y, sobre todo, de utilidad ¡Hasta la próxima!



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