EL NIVEL DE LECTURA
Todo tiene ventajas y desventajas. No tanto, de venirnos como anillo
al dedo, pero la pandemia algo deja, igual que las inundaciones y los
ventarrones. Ya se ha hablado mucho de esto así que no tiene sentido
abundar más en el tema.
Una de las actividades recomendadas en este aislamiento es la lectura.
Estoy asombrado del altísimo nivel de lectura que tiene la población en
Baja California. Cuando menos con quienes tengo relación, pero podría
extrapolarse a un índice mas o menos general. Según los datos del
INEGI, el nivel de lectura en México, es de 2.9 libros por año, mientras
que en otros países es sensiblemente superior. Es bien conocido que
en nuestro país los índices de lectura están muy por debajo de lo
registrado por otras naciones. En países como España esa cifra llega a
7.5 libros, los alemanes leen en promedio 12 libros anualmente. Los
altos índices de lectura de Singapur son impresionantes, igual de Hong
Kong-China, países escandinavos y Canadá.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y
la Cultura (UNESCO) realizó un índice de lectura, en el cual de una lista
de 108 naciones México ocupaba el penúltimo lugar.
Los datos en el tiempo parecen no mostrar mejorías en el tema: 49%
de los entrevistados en vivienda por “Parametría” en mayo de 2013
dijeron no dedicar nada de tiempo en la última semana a leer un libro,
en cambio 52% pasó más de cinco horas viendo la televisión. El 20%
dijo dedicar entre una y tres horas a la semana para leer un libro.
Hay de libros a libros. Tomar una novelita de Agatha Christie, si es que
hay alguien que todavía lea esto, o para ser más modernos, algo de
Vargas Llosa, no es igual que sumergirse en el denso pantano de
Antígona de George Steiner, amablemente obsequiado por mi amigo el
licenciado Federico García Estrada.
Parece ser que la tendencia a la lectura va a la baja. Según los datos
del Módulo de Lectura (MOLEC) del INEGI, reportados por “Sin
Embargo, periódico digital”, en 2015, el 84.5% de los alfabetas
mayores de 18 años habrían leído algún material, (periódicos, revistas,
libros) y en 2019, el porcentaje se redujo a 74.8%.
La calidad y cualidad del material que se lee, también difiere y tiene
sus “asegunes”. En promedio, los hombres leyeron más que las
mujeres durante los últimos 12 meses con el 78.1%, frente al 71.1%
de ellas. Sin embargo, el material más leído por los mexicanos fue el
periódico; las mexicanas consumieron más libros y revistas.
El próximo 23 de abril se celebrará el Día Internacional del Libro.
Seguramente todas las actividades que tradicionalmente se organizan
para celebrarlo y promover la lectura, por instituciones públicas y
privadas, universidades, claustros literarios, UNESCO, etcétera, este
año serán canceladas, pospuestas o enviadas a alternativas virtuales y
eventos simbólicos. Sin embargo, la propia pandemia y su arraigo
domiciliario acaso hará más por promover la lectura que todos los
eventos juntos.
Pero decía que estoy sorprendido del alto nivel de lectura de mis
amigos y conocidos. Esta cuarentena me propuse leer completamente
El Quijote, que había intentado en varias ocasiones. Cuando comenté
este propósito, con amigos, conocidos y todo aquel que quisiera
escucharme, en las tantas conversaciones telefónicas o mensajes que
se cruzan como las únicas opciones de comunicación valederas, me
encuentro con la agradable y sorprendente noticia de que todos,
todos, los que entrevisté, han leído El Quijote; algunos hasta dos, tres
y cuatro veces. No encontré ninguno que confesara no haber leído El
Quijote. Estoy impresionado; un poco avergonzado de mi atraso
literario, que procuraré subsanar en el mes que nos falta de reclusión.



