Electricidad

La sesión en San Lázaro se desarrolló a lo largo de todo el domingo. No se había visto una participación tan numerosa y decidida de los diputados desde que Morena llegó al poder, menos en plena Semana Santa.
Fueron 275 los votos a favor de la contrarreforma eléctrica enviada por el presidente López Obrador, que resultaron insuficientes para alcanzar la mayoría calificada de 332. El asunto es que la fracción morenista y sus satélites en el Congreso, aun siendo mayoría, no reúnen los votos necesarios para pasar una reforma constitucional, por lo que se vieron obligados a cabildear para tratar de convencer a las y los diputados de los partidos opositores. Muchos de ellos llegaron desde la noche del sábado a sus oficinas en la cámara baja, cargando con colchones inflables y almohadas, ante los rumores de que el domingo habría bloqueos en las calles cercanas, que les podrían impedir la llegada y por consecuencia su participación en la sesión. Así de intensas estaban las cosas y el tono subió aún más este domingo.
En días previos surgieron voces que advertían sobre la frágil postura de algunos diputados de oposición. Crecieron las dudas que hacían pensar que su voluntad sería doblegada fácilmente por el ejecutivo, ya fuese a base de advertencias, puestos en el servicio exterior u ofertas económicas. Uno de ellos, el diputado priísta por Campeche, Carlos Miguel Aysa Damas, anunció que daría su voto a Morena, en contra la línea marcada por la dirigencia nacional del PRI. Primero lo tacharon de traidor y luego salió el peine. Se supo que su papá, exgobernador interino por el PRI, de 2019 a 2021, estaba por ser nombrado embajador de México en la República Dominicana, por el presidente López Obrador, eso explicó claramente la rebelde postura del joven diputado.
En el sentido opuesto, solo un diputado del partido Verde, Andrés Pintos, de Nuevo León, tuvo la dignidad necesaria para abandonar esa fracción, votando en contra de la reforma que tenía de todo, menos interés por combatir el calentamiento global.
Finalmente, en una sesión que fue seguida con inusitado interés por miles de mexicanos, 223 diputados del PRI, PAN, PRD y
Movimiento Ciudadano votaron en contra y la reforma fue rechazada. Un fuerte revés al presidente, quien ya estaba acostumbrado a salir avante de prácticamente todas sus iniciativas, proyectos y programas de gobierno.
Los puntos más polémicos de la reforma eléctrica, también llamada Ley Bartlett, por el irrestricto apoyo a la CFE, eran los que cerraban la libre competencia y la participación de inversionistas privados, bajo el patriótico argumento de que los mexicanos somos dueños de nuestros recursos. También fue motivo de crítica el poco interés que esta reforma le deba a las energías limpias, un tema al que López Obrador le ha concedido poca importancia.
Pero el presidente ya veía venir esta derrota en la cámara de diputados y tenía lista otra iniciativa de Ley Minera, que busca declarar al litio como un mineral de propiedad exclusiva del Estado mexicano, en el que de nueva cuanta deja fuera al sector privado. Esta iniciativa será discutida tan pronto como este mismo lunes, vamos a ver cómo le va.

