La Historia e Móbile
Siempre he dudado de la historia. Bueno, no de la historia en sí, sino quienes la redactan. Desde luego son necesarios los estudiosos de la historia, pues sin ellos se perdería la huella de la humanidad. Si no existieran ¿habría interés en escribirla? Quién sabe; en ocasiones se hacen cosas por las razones más extravagantes: “pasar a la historia” es un estímulo poderoso para muchas personas, que hacen lo imposible por anotarse un renglón o acaso un párrafo en el relato.
Entonces pudiera ser que hubiera historia sin estudiosos de la misma. La historia la hacen los vencedores, es cierto. Por ello su veracidad es cuestionable. También en ocasiones, la minihistoria, es decir, la de los pueblos, se va articulando superficialmente con memorias de entrevistas o anécdotas, que se dan por buenas, simplemente porque las dijo un viejito, pero no se verifica su autenticidad.
Le tengo desconfianza a la historia. No creas todo lo que lees en los periódicos, que ves en la tele o en el internet.
De niño, cuando leí Guillermo Tell en una revistilla ilustrada, me convencieron que los suizos eran buenos y los austriacos eran malos.
Después, en La Novicia Rebelde, los austriacos eran buenos y los alemanes eran malos.
Aquí todos decían que los alemanes eran muy inteligentes y muy buenos; que eran una raza superior; todo lo alemán era de otro nivel en el que nuestros humildes productos no competían.
Antes de la II Guerra, los rusos y los alemanes se pusieron de acuerdo, pero poco duró. Entonces, los rusos eran buenos, porque estaban aliados a los gringos; los alemanes, otra vez eran los malos. También los japoneses eran malos.
Estoy leyendo un libro exhaustivo de Sir Martin Gilbert sobre la Segunda Guerra. Relata y enfatiza con detalle las atrocidades de los alemanes, asesinando judíos, polacos, holandeses, daneses. Soldados y civiles, partisanos, mujeres, niños, ancianos. Ejecuciones a balazos, la horca, el gas, inyecciones, frío, calor y otros métodos medievales.
También los japoneses mataron, torturaron civiles y soldados. Alemanes y japoneses eran malos.
No; los aliados no cometieron atrocidades; ni los ingleses, ni los rusos, ni los franceses, ni los americanos. Ellos eran buenos.
Después de la Guerra, los rusos resultaron malos, aunque eran aliados de los gringos, (ya no entiendo). Entonces se reveló que habían cometido crímenes durante la Guerra. Alrededor de 1950, si mal no recuerdo, en todas las escuelas elementales de Estados Unidos se implantó un programa de información sobre las maldades de los rusos.
Nos enseñaron, con cierto detalle, que una camarilla de nefastos funcionarios gobernaba el país. Les quitaban los niños a las familias para que los indoctrinara el Estado. Los hijos denunciaban a los padres y los hermanos arrestaban a los hermanos. Se tenían que hacer colas para comprar una hogaza de pan o un litro de leche. Conclusion: los rusos eran malos.
Aquellos ingenuos que habían creído que era deveras que los rusos y los gringos eran aliados, fueron democráticamente perseguidos, insultados, despedidos de su trabajo, puestos en listas negras. Bueno, les hicieron la vida imposible. La ferocidad de las sesiones y resoluciones de las comisiones de actividades antiamericanas, sin piedad dejaron una gran cantidad de presos, desempleados, suicidas y un sentimiento generalizado de exclusion violenta a aquellos que no pensaran igual que la corriente principal de amor a la libertad, democracia y libre mercado que inbuía la vida norteamericana.
Luego la lucha por la democracia y la libertad se extendió a toda la América Latina y los gringos sostuvieron regímenes totalitarios en el sur, que hacia el exterior propugnaban democracia pero en lo interno la ahogaban.
De repente, los gringos decidieron dejar de sostener regímenes totalitarios e impulsaron la democracia a toda costa, inclusive con la fuerza de las armas, es decir, con medios antidemocráticos. Fueron a medio oriente a llevar su mensaje de libertad y democracia, a costa de miles de muertos, destrucción de ciudades y caos, proceso que todavía no termina.
Ahora, en el feis, mensajes frecuentes ilustran que los japoneses, que fueron los malos en la Guerra, hacen todo bien. Son disciplinados, trabajadores, ordenados, mientras nosotros somos un desmadre. No dicen que Japón, como otros imperialistas, fincó parte de su proceso de desarrollo en invasiones de Corea, China, Filipinas.
Por mucho tiempo nos dijeron que China era una amenaza para el resto del mundo. Un país cuyo sistema propiciaba la pobreza, tenía en la miseria muchos de sus habitantes. Cuando se empezó a conocer la realidad de China, pues no era tal. Ahora resulta que está peleando la supremacía económica con los Estados Unidos y todo mundo quiere un pedacito de ese gigantesco mercado.
No entiendo la historia. ¿Quién la escribe? Ya no entiendo.



