La nueva realidad requiere una transformación en nuestra forma de trabajar
Las personas estamos en constante cambio, muchos suceden sin que
seamos conscientes de ellos. Cambiamos de gustos, de intereses, las
cosas a las que les dábamos importancia el año pasado, hoy ya no nos
llaman la atención. Nuestro entorno, conductas y cultura se ven
modificados por circunstancias tan diversas como, los adelantos
tecnológicos, la música, la ropa y el medio ambiente.
De ordinario, los cambios suceden lentamente, o por lo menos no con
tanta velocidad, lo que permite que nos vayamos adaptando poco a
poco a ellos, haciendo que ese reajuste sea más sencillo de asimilar.
Y, es que lo paradójico del asunto consiste en que, aunque estamos
siempre en constante cambio, no nos gustan, nos resistimos a ellos casi
de manera instintiva, sobre todo cuando se dan de manera repentina y
abrupta.
La “nueva realidad” en la que nos encontramos, debido al cambio global
generado por la terrible pandemia que azota a la raza humana, nos
obliga a hacer cambios ya, los cuales son necesarios para nuestra
supervivencia, tales como, nuevas formas de convivencia con los demás
(a distancia), medidas extremas de higiene, entre muchas más.
Para nosotros, quizá sea más sencillo de comprender y, por tanto, de
implementar, nuevas formas de hacer las cosas en nuestra vida
personal y familiar, pero no así en la parte profesional, pues ¿cuantos de
nosotros seguimos haciendo nuestro trabajo del mismo modo que como
lo realizábamos desde que lo iniciamos, años atrás?
Tenemos que comprender que, para sobrevivir, no solo tenemos que
cambiar nuestra manera de convivir con los demás, sino también, e
igual de importante, la forma en que desempeñamos nuestro trabajo.
Independientemente del giro y naturaleza de la actividad que
desempeñemos, seamos empleados o propietarios de nuestro negocios,
el cambio tiene que ser enfocado a buscar la “satisfacción del cliente”,
nuestros productos o servicios deben tener como centro al cliente.
La mejor definición del concepto de
"Satisfacción del cliente" es posible
encontrarla en la norma ISO 9000:2005 "Sistemas de gestión de la
calidad”, que la puntualiza como, “la percepción del cliente sobre el
grado en que se han cumplido sus expectativas".
Esta norma apunta a que, la satisfacción del cliente debe ser “el
resultado de la comparación que, de forma inevitable, se realiza entre
las expectativas previas de este, respecto a los productos o servicios y,
del proceso e imagen de la empresa, con relación al valor percibido al
finalizar la relación comercial”.
La gran mayoría de nosotros creemos, o damos por sentado, que
nuestros productos y servicios son satisfactorios para los clientes, sin
siquiera molestarnos en preguntarle a este su parecer.
Para lograr una real satisfacción del cliente es necesario que él nos diga
si estamos logrando hacer realidad la propuesta de valor que le
ofrecimos, por lo que tenemos que diseñar una proceso en el cual sea él
quien lo califique.
Adaptarnos a nuevas realidades es un proceso, en muchas ocasiones,
doloroso (pues nos saca del estado de confort en el que nos
encontrábamos), pero, a fin de cuentas, necesario para poder sobrevivir
y subsistir.
Como siempre un placer saludarlo, esperando que estas pocas letras
hayan sido de su agrado y sobre todo de utilidad ¡Hasta la próxima!




