Mi papá
Voy a aprovechar la increíble oportunidad que me da este espacio para hablar de una de las personas más importante de mi vida, mi padre, quien el pasado sábado 31 de octubre cumplió 82 años de edad.
Mi papá, Juan Bautista Lizárraga Osuna, mejor conocido por amigos y familiares como “El Tita”, nació en 1938, en San Ignacio, Sinaloa, siendo el tercero de cinco hijos. Estando aún muy pequeño, la familia se muda a la ciudad de Culiacán.
Quien se llama como el abuelo paterno, que fuera notario público en Mazatlán a principios de siglo pasado (en ese tiempo se les nombraba escribanos), estudia la carrera de leyes a instancia de su padre (mi abuelo, Don Humberto), que fue quien decidió que el hijo estudiara esa profesión (no obstante que su pasión era -y es- la cocina, ser Chef; en aquellos tiempos se hacía lo que los padres ordenaban).
El joven ingresa a la Universidad de Sinaloa (antes Colegio Rosales, hoy Universidad Autónoma de Sinaloa), la cual, en esa época (la década de los 60´s) estaba ubicada en el corazón de la ciudad capital (frente a la plazuela Rosales).
Fue ahí donde conoce y fraterniza con sus inolvidables amigos de toda la vida, “El Flaco” Humberto Valencia; “El Jr.” Platón López Gámez, “El Futbolista”, Pablo Bueno y “El Pirata Aguilar”, de los cuales, por fortuna, todavía sigue con nosotros mi Tío Platón.
Los cuatro eran inseparables, vivieron mil aventuras, dejando constancia del gran cariño que siempre se han tenido, compartiendo sus historias con nosotros, sus hijos.
Al concluir sus estudios profesionales, más como un episodio temporal que como un plan de vida, acepta un trabajo como Ministerio Público en la ciudad de El Rosario, Sinaloa que, en aquella época (en los municipios pequeños), con ese cargo venía también el del Oficial del Registro Público de la Propiedad. No se imaginaba que se quedaría ahí desde ese momento y hasta la fecha, mas de 54 años.
Se casó hace casi 53 años con mi mamá, la Sra. Olivia Motta Osuna, con quien procrea cinco hijos, Olivia, Juan B, Diego, José y Roberto.
Obtiene, en 1970, el Fiat de Notario Público, el cual continúa ejerciendo ininterrumpidamente en ese histórico municipio.
Mi papá ha sido y es, un ejemplo de rectitud, trabajo y esfuerzo, es la brújula que me ha guiado en los momentos más críticos de mi vida. Cuando las cosas se tornan difíciles, recurro a él por su consejo y ayuda, encontrando siempre alivio y consuelo a mis penas y aflicciones. El lema de mi papá es: “Si tu mal tiene solución ¿para que te preocupas?, y si no la tiene, entonces ¿para que te preocupas?”.
El señor Licenciado Juan Bautista Lizárraga Osuna es mi padre, mi mentor, ejemplo, mejor amigo, confidente, cómplice y guía. Dios te conceda muchos años más papá, ¡te quiero mucho! ¡felices primeros 82!
Como siempre un placer saludarlo, esperando que estas pocas letras hayan sido de su agrado ¡Hasta la próxima!




