Plasma contra el coronavirus
Y mientras la vacuna llega, en países como España están en fase experimental distintas terapias: una utiliza el plasma de los pacientes curados del Covid-19 para ser probada en un grupo determinado de enfermos –los más delicados- en Madrid en el Hospital La Paz y el Gregorio Marañón y en Barcelona en el Vall d'Hebrón y el Clínc.
La multinacional española Grifols experta en hemoderivados pondrá en marcha a partir del mes de abril un alentador ensayo clínico con plasma de los pacientes curados que será transfundido a un grupo de 100 contagiados graves.
Lo hará tanto en España, como en Estados Unidos, apurada por el propio mandatario Trump y bajo la coordinación de la Federal Drug Administration (FDA). La noticia de su implicación ha revalorizado las acciones de la multinacional ibérica en el parqué bursátil español con subidas entre un 6% a un 8% algo raro estos días de luto accionario en las bolsas.
“El plasma es la parte líquida de la sangre que, Grifols ubicada en Cataluña, se encargará de inactivarlo de cualquier patógeno utilizando la técnica del azul metileno; luego será devuelto a los hospitales que participan en dicho ensayo para realizar transfusiones al grupo de 100 pacientes durante 29 días”, según explica Eduardo Herrero, presidente del área industrial de la división Bioscience de Grifols.
La técnica del plasma se ha utilizado anteriormente y con éxito en otros casos, por ejemplo, aquí en España durante la crisis del ébola en África con la enfermera española Teresa Romero curada de dicho virus; ella fue tratada en el hospital Carlos III de Madrid con plasma sanguíneo de una convaleciente de ébola y también le administraron el antiviral conocido como Favipiravir.
¿Cuánto puede demorar en saberse si el plasma contra el coronavirus tiene éxito? Se sabrá en junio o a más tardar en julio con una evidencia científica que permita conocer la evolución del grupo de cien pacientes.
Y no ha sido la única ocasión porque contra la epidemia del SARS, el uso del plasma también coadyuvó, recuerda José Bruno Montoro, coordinador del Grupo de Trabajo de Hemoderivados de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH).
Yo entrevisté vía telefónica al investigador catalán que me explica que ese plasma puede significar una ayuda entre la pelea que tiene el organismo frente al virus.
“Dar un soporte de anticuerpos, una inmunológica pasiva a estos pacientes a los más graves se apoya en experiencias previas como en el SARS que también hubo una pandemia y se ensayaron estrategias de este tipo y más recientemente con la pandemia del ébola que tenía unas características mucho más dramáticas, era menos infectivo, pero más dramático en su resolución”, comenta.
Ahora mismo, agrega el experto, en “mí hospital Vall d’Hebrón, en Barcelona” hay un ensayo clínico en el que se propone la administración de dos donaciones de plasma de paciente convaleciente pero curado; dos donaciones de plasma y la terapia convencional comparándola con otro grupo que solo sigue la terapia convencional.
A COLACIÓN
De la terapia convencional, Montoro comenta que en España lo que se está haciendo primero es el soporte: “El paciente tiene unos signos clínicos de fiebre, disnea, patrón de inflamación y esto se combate sintomáticamente hay unos fármacos que se están usando como antibióticos antiinflamatorios, Azitromicina, antirretrovirales porque se vio que había una analogía con una proteasa que tiene el virus respecto del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH); y por eso estamos usando Lopinavir, Ritonavir o Hidroxicloroquina porque hay estudios que la relacionan en los tratamientos iniciales en China con una cierta eficacia en criterios terapéuticos”.
Montoro abunda en el proceso a llevar a cabo: “Se pondría una o dos bolsas de plasma equivalentes a 200 o 300 mililitros de uno o dos donantes que serían suministrados al grupo que se denomina como tratado; en Madrid hay una iniciativa similar por parte del Centro de Transfusiones de la comunidad”.
La ventaja, afirma el galeno, es que el plasma está carente de “complicaciones” no como los fármacos que “estamos utilizando que tienen sus efectos adversos”; en este caso, la complicación sería la mínima y queda ver hasta qué punto, puede ser o no una herramienta definitiva.
En España están dándose falsos negativos con los test en pacientes que supuestamente están curados y luego figuran como positivos o vuelven a tener síntomas del coronavirus, ¿no es está una dificultad para lo del plasma? En opinión de Montoro es ciertamente complejo.
“Nos encontramos por un lado pacientes que aparentemente están curados pero que vuelven a tener signos analíticos, como copias del virus, parece que esta circunstancia limitaría aunque sí le tengo que insistir que este plasma está inactivado porque se trata con azul de metileno de forma que si existiera alguna molécula del virus… mire, cuando se dona plasma, hay unos criterios para evitar la transmisión de enfermedades como la Hepatitis o el VIH. Así es que cualquier transfusión de plasma deberá hacerse en las mismas condiciones y eso aplicará también para el Covid-19”.




